El paso del tiempo suele atenuar los detalles, pero para las víctimas de la catástrofe del 29 de octubre de 2024 hay un umbral que quedó marcado de forma indeleble: las primeras 72 horas. En ese intervalo crítico, la falta simultánea de alimentos, agua, electricidad, cobijo y atención médica alcanzó su punto más severo, detonando un profundo sentimiento de abandono institucional.
Así lo constata una investigación científica de la Universitat Politècnica de València (UPV), publicada en la prestigiosa revista International Journal of Disaster Risk Reduction, que pone datos empíricos a la vivencia de 300 damnificados directos en 23 municipios de la zona cero.
El trabajo, liderado por Tomás Baviera, Mar Adsuara-Fayos y Gema Ventura-Navarro, reconstruye la cronología del desastre desde las primeras 24 horas hasta tres meses después, evidenciando cómo la percepción de desamparo estuvo estrechamente ligada a la caída de los suministros más elementales.
La desconexión total como multiplicador del trauma
Más allá del daño material visible en calles y viviendas, el estudio incorpora una taxonomía pionera en la gestión de emergencias al evaluar el impacto psicológico del corte prolongado de servicios básicos: energía eléctrica, agua corriente, gas, saneamiento y telecomunicaciones.
Los datos revelan que la incomunicación y el apagón no se vivieron únicamente como una incomodidad logística. «Para muchas personas, supuso también una intensa sensación de vulnerabilidad, incertidumbre y aislamiento», explica Tomás Baviera, profesor de la UPV. Verse desprovistos de información y de contacto con el exterior durante los tres primeros días multiplicó la sensación de soledad frente a la tragedia.
A partir de esa primera semana crítica, las prioridades de los hogares cambiaron de naturaleza: el hambre o la falta de techo dieron paso a la urgencia de recibir asesoramiento legal y administrativo para tramitar expedientes, así como a la escasez de profesionales técnicos para reparar los inmuebles dañados.
Dos emociones opuestas: desamparo oficial frente al rescate voluntario
El informe no se limita a métricas cuantitativas; también analiza los testimonios abiertos de 172 participantes que relataron en primera persona su estado anímico. De esas respuestas emergieron dos realidades emocionales contrapuestas que definieron la catástrofe:
El desamparo y la impotencia: causados por la tardanza de los dispositivos oficiales y el vacío operativo durante los momentos de mayor urgencia.
La gratitud comunitaria: un reconocimiento unánime y rotundo hacia los miles de voluntarios, organizaciones no gubernamentales, redes vecinales, empresas privadas y familiares que se movilizaron de inmediato para achicar barro y repartir provisiones.
«De esas respuestas emergieron dos emociones muy claras: la soledad y la sensación de abandono por un lado; y por otro, un profundo agradecimiento hacia quienes acudieron a ayudar sobre el terreno», señala Mar Adsuara-Fayos, asistente de investigación del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de la UPV.
La alerta ante el «segundo desastre»
A la luz de los resultados, los investigadores advierten a las administraciones públicas del riesgo de propiciar lo que en la literatura de emergencias se define como un «segundo desastre»: el desgaste psicológico y social que provocan la lentitud en la reconstrucción, la rigidez burocrática para cobrar ayudas y la prolongación del sentimiento de desatención.
Para amortiguar este impacto en futuras crisis, el informe subraya la urgencia de rediseñar los protocolos de coordinación entre niveles de gobierno y, sobre todo, estructurar canales formales para integrar la fuerza del voluntariado y la sociedad civil dentro de los operativos de respuesta rápida.
El estudio se gestó originalmente en el Programa Emplea del Servicio Integrado de Empleo de la UPV, una iniciativa orientada a promover el liderazgo femenino a través de proyectos reales de consultoría social, que en esta ocasión ha servido para transformar la experiencia de los damnificados en evidencia científica para la gestión de catástrofes.







































