Miles de personas han tomado las calles de Llíria para participar en la tradicional Baixà de Sant Miquel, el acto central de la víspera de las fiestas patronales del municipio. La comitiva ha acompañado la imagen de su patrón desde el Real Monasterio hasta la Basílica de la Asunción, en una jornada especialmente relevante para la historia de la capital del Camp de Túria.
La edición de este año ha revestido una singularidad histórica: con motivo de la conmemoración del 700 aniversario del Real Monasterio, la procesión ha contado con la salida extraordinaria de la imagen grande de San Miguel. La comitiva oficial ha estado respaldada por una amplia representación institucional, encabezada por el alcalde de la localidad, Paco Gorrea, junto al resto de miembros de la Corporación municipal.
Uno de los instantes de mayor emotividad a lo largo del recorrido se ha producido a las puertas de la sede de la Orquesta de Plectro “El Micalet”. En este punto ha tenido lugar el tradicional encuentro entre las imágenes de los dos patrones de Llíria, Sant Miquel y Sant Vicent, momento que la formación musical ha honrado con una actuación especial dedicada a ambas figuras.
El trayecto ha culminado a su llegada a la Basílica de la Asunción. En el templo se ha oficiado una misa presidida por el arzobispo de València y se ha pronunciado el pregón de las fiestas religiosas. Este acto marca el inicio oficial de los días grandes de la festividad, que continuarán este martes con la celebración de la solemne procesión interparroquial en honor al patrón de la ciudad.