El Ayuntamiento de Tavernes de la Valldigna sigue sin poder recuperar completamente su playa dos meses después del paso del temporal Harry. El Ayuntamiento y los vecinos afectados lamentan la demora en la tramitación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), necesaria para llevar a cabo el proyecto de regeneración de las playas de la Goleta y el Brosquil de Cullera. La iniciativa cuenta con una inversión superior a 21 millones de euros y contempla la reposición de arena y la construcción de un cordón dunar para proteger las viviendas frente a futuros temporales.
El temporal causó daños importantes en las terrazas de varios edificios situados en primera línea de playa, provocando la evacuación de tres inmuebles e imposibilitando que las familias afectadas puedan regresar a sus hogares. Algunas de estas familias se han trasladado temporalmente a otras casas del municipio a la espera de poder acceder con garantías de seguridad a sus viviendas, mientras los arquitectos realizan catas para evaluar el estado de los edificios. No se detectan daños estructurales por el momento, pero la incertidumbre sobre posibles efectos de futuros temporales mantiene la situación de vulnerabilidad.
La alcaldesa de Tavernes, Lara Romero, ha manifestado en varios plenos que “la regresión de la playa es el problema más dramático que tenemos en Tavernes” y ha denunciado que la situación sobrepasa la capacidad municipal. Además, recordó que se han realizado numerosas gestiones ante las administraciones competentes y que el Gobierno de España había anunciado la priorización y aceleración de los trámites para la ejecución de la regeneración. Sin embargo, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico informó que aún están pendientes dos informes técnicos, uno del Gobierno y otro de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana, lo que mantiene paralizada la declaración ambiental.
Para paliar la erosión del litoral antes de que comience la regeneración integral, el Ejecutivo central aportará un volumen de 60.000 metros cúbicos de arena, cantidad superior a los 45.000 cubicados inicialmente previstos. Esta actuación, con un coste aproximado de un millón de euros, se llevará a cabo en mayo para que la playa esté en condiciones óptimas de cara a la temporada turística estival.
El Ayuntamiento también contempla la retirada del actual espigón de hormigón y planifica una intervención integral en el entorno del Lago de la Goleta. Además, el Gobierno está trabajando en la declaración de Zona Afectada Gravemente por Emergencias de Protección Civil (ZAEPC), lo que facilitaría la retirada de escombros y permitiría afrontar de forma conjunta la rehabilitación de la costa.
En la actualidad, la imagen costera de Tavernes de la Valldigna aún muestra los daños materiales causados por el temporal, sin que se aprecien avances visibles en las labores de recuperación, generando preocupación entre los residentes y usuarios de las playas.
