La Unió Llauradora alerta de que los productores de aceite de oliva de la Comunitat Valenciana afrontan una campaña con buenas perspectivas de cosecha, pero con precios en origen que, según sus datos, se sitúan un 30 % por debajo de los costes de producción. La organización advierte de que esta situación amenaza la rentabilidad de las explotaciones y puede agravar el abandono de un cultivo clave para la economía rural y el mantenimiento del territorio.
Según los precios de referencia que maneja La Unió, el aceite de oliva virgen extra se paga en torno a 3,20 euros por kilo en origen, mientras que el aceite lampante cotiza entre 2,50 y 2,60 euros. Un estudio reciente sitúa los costes de cultivo del olivar tradicional mecanizable de secano, el mayoritario en la Comunitat, en unos 4,60 euros por kilo. Por cada 1.000 kilos vendidos a 3,20 euros, el productor ingresaría 1.400 euros menos de lo que le cuesta producirlos.
Enric Simó, responsable del sector del aceite de oliva de La Unió, señala que las perspectivas productivas son favorables en la mayor parte de las zonas, pero que las cotizaciones generan preocupación entre los agricultores. «Todo lo que sea por debajo de los cuatro euros no compensa y más ahora, con los costes del gasóleo y de los fertilizantes disparados», advierte. Y añade: «La decepción es mayúscula. Es frustrante comprobar que una buena cosecha puede acabar siendo sinónimo de pérdidas».
La organización ha pedido a la Conselleria de Agricultura una ayuda directa de 400 euros por hectárea para el olivar tradicional de secano, destinada de forma prioritaria a agricultores profesionales, para compensar en parte la falta de rentabilidad y evitar el abandono en zonas con limitaciones naturales y baja productividad.
Según los datos de La Unió, en la Comunitat Valenciana hay 16.455 hectáreas de olivar abandonadas, de las que 6.322 han dejado de cultivarse en los últimos cinco años. Simó recuerda que en los últimos meses varios jóvenes se han incorporado al sector, por ejemplo en su comarca del Maestrat, y se encontrarán con precios que ni siquiera cubren los costes. A ello se suman, según la organización, el aumento de las exigencias burocráticas y la incertidumbre sobre las ayudas de la PAC.
La Unió subraya que la situación coincide con unas previsiones de producción favorables en España. Según las estimaciones del Ministerio de Agricultura que cita la organización, la producción podría alcanzar 1,6 millones de toneladas, un 23 % más que la campaña anterior, a las que se sumarían unas 357.000 toneladas almacenadas, hasta cerca de dos millones de toneladas disponibles. Además, España importó en los cinco primeros meses del año 115.300 toneladas de aceite, un 27,5 % más que en el mismo periodo de 2025, sobre todo de Túnez y Marruecos, donde, señala la organización, los costes de producción son inferiores.
Ante este escenario, La Unió reclama al Gobierno que impulse los mecanismos de regulación que contempla la normativa europea y propone retirar temporalmente hasta el 20 % de la producción, almacenándola durante varios meses en almazaras y cooperativas, para aliviar la presión de la oferta y favorecer la recuperación de los precios. Después, el aceite podría volver al mercado de forma progresiva.









































