La producción de cítricos en la Comunitat Valenciana alcanzará los 2,59 millones de toneladas en la campaña 2026-2027, según las estimaciones técnicas de La Unió Llauradora. Aunque la cifra supone un leve incremento del 3,4 % respecto al ejercicio anterior, el volumen global continúa en niveles mínimos históricos y se sitúa como el segundo aforo más bajo de las últimas dos décadas, solo por encima del pasado año.
Por grupos de cultivo, las naranjas encabezan el volumen con 1,28 millones de toneladas y un ascenso del 5 %. Los pequeños cítricos sumarán 1,06 millones de toneladas, con un crecimiento del 2 % impulsado por las variedades híbridas ante la estabilidad de las clementinas. El limón experimenta el mayor repunte al crecer un 15 % y alcanzar las 240.408 toneladas, gracias a la variedad Verna. Esta limitada disponibilidad favorece fruta de buena calidad y calibres adecuados, con compras iniciales a precios estables pero con un ritmo de operaciones más lento que en temporadas anteriores.
Los bajos rendimientos responden a problemas estructurales y meteorológicos. El clima adverso durante el cuajado, el envejecimiento de las plantaciones y la presión de las plagas han mermado la capacidad productiva del campo valenciano. Esta dinámica se ve agravada por el abandono de tierras: solo en 2025 desaparecieron 2.762 hectáreas de cultivo en la región, un recorte del 2 % anual que eleva la pérdida de superficie al 15 % en los últimos 10 años.
Exigencias para garantizar la rentabilidad de la producción de cítricos
A esta caída de la producción se añade el encarecimiento de los costes de explotación por el gasto en tratamientos fitosanitarios, gasóleo agrícola, fertilizantes y energía. Para evitar pérdidas en la actividad, La Unió reclama precios dignos por parte de la industria transformadora, con especial atención a la fruta dañada por inclemencias. Asimismo, la organización insta a las administraciones a aprobar un plan de ayudas para reconvertir el arbolado antiguo, conceder permisos excepcionales para productos eficaces contra plagas y reforzar el respaldo económico a la lucha biológica.
El sector agrario solicita además la aplicación de cláusulas de salvaguardia y medidas arancelarias ante la competencia desleal de importaciones de terceros países en el mercado europeo. La entidad advierte de que, sin una estrategia urgente centrada en la renovación de plantaciones y el apoyo a los agricultores, la citricultura valenciana continuará perdiendo competitividad.