La Comunitat Valenciana registra el mayor envejecimiento del sector agrario de España, con casi la mitad de sus agricultores mayores de 65 años, según un estudio de AVA-ASAJA basado en datos del Ministerio de Agricultura. El 48,07% de los 31.405 beneficiarios de ayudas directas de la PAC en la región supera esa edad, muy por encima de la media nacional del 39,56%. Solo Canarias presenta un porcentaje similar.
Además, apenas el 5,8% de los agricultores valencianos tiene menos de 40 años, frente al 8,83% del conjunto del país. Este dato posiciona a la Comunitat Valenciana a la cola en cuanto a relevo generacional, una situación que comparte con Canarias. En porcentajes, solo el 0,52% son menores de 25 años y el 5,28% tienen entre 25 y 40 este año.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, advierte que «la agricultura valenciana es el farolillo rojo de España y Europa». Señala que los problemas estructurales, la minifundización, la discriminación de la PAC hacia los cultivos mediterráneos y la competencia extranjera están fomentando el abandono de terrenos agrícolas, el cierre de explotaciones ganaderas y el despoblamiento de zonas rurales.
Para revertir esta situación, AVA-ASAJA pide medidas estructurales que incentiven la recuperación de tierras abandonadas, que en la Comunitat Valenciana suman unas 180.000 hectáreas, y faciliten la incorporación de jóvenes al campo. La organización reclama a la Conselleria de Agricultura que impulse un diálogo con el Gobierno español y otros países mediterráneos para implementar planes con fondos europeos que contrarresten los efectos de los acuerdos comerciales y políticas recientes.
Entre las propuestas están la modernización y ampliación de explotaciones, la reconversión varietal, la introducción de nuevas tecnologías, la adaptación al cambio climático, la investigación de tratamientos contra plagas, la exigencia de reciprocidad comercial y el control de la superpoblación de fauna salvaje.
Estos datos evidencian la necesidad de actuar para fomentar el relevo generacional y preservar un sector clave para la soberanía alimentaria, la salud pública y la conservación ambiental.
