La conmemoración de los 750 años de la muerte de Jaume I ha marcado el eje central del acto del 9 d’Octubre, en el que el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha reivindicado el autogobierno como un legado vivo que crece con cada generación. El líder autonómico ha subrayado la necesidad de construir una sociedad basada en el cuidado de las personas, con el objetivo prioritario de retener el talento de los jóvenes para que su primera opción sea siempre quedarse en su territorio para estudiar, trabajar y formar una familia.
Pérez Llorca ha destacado la pluralidad histórica de la Comunitat Valenciana, forjada mediante la incorporación de las comarcas del interior, la llegada de ciudadanos de otras partes de España en el siglo pasado y los actuales residentes venidos de todo el mundo. Frente a este carácter integrador de una sociedad que mira al Mediterráneo, ha lanzado una clara advertencia sobre el uso político de las señas de identidad. «La senyera no tiene peajes, la lengua no pide más complicidad que el afecto y nuestras tradiciones no tienen propietarios», ha expresado el president, insistiendo en que nadie tiene derecho a apropiarse de símbolos que deben ser de unión.
En su intervención pública, el máximo representante del Consell ha querido dedicar un recuerdo especial para las víctimas de la trágica dana que golpeó el territorio hace ahora dos años. Pérez Llorca ha garantizado que aquel duro episodio, de una crueldad inolvidable para todos los municipios afectados, obliga a las administraciones a seguir trabajando sin descanso en la reconstrucción y en la preparación de las infraestructuras ante futuras emergencias.
El jefe del Ejecutivo autonómico se ha dirigido finalmente a los galardonados de este año con las altas distinciones, definiéndolos como la capa más reciente del legado valenciano y un claro ejemplo a seguir por su dedicación y éxito. A través de su figura, ha animado a los más de cinco millones de residentes a encarar el futuro con ambición, asumiendo la responsabilidad de entregar a las próximas generaciones una autonomía mucho más segura, próspera y libre.








































