Riba-roja de Túria volverá a rendir homenaje al río que le da nombre el próximo 8 de noviembre. El municipio retoma la Ofrena al Riu Túria, una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial que regresa tras una década sin celebrarse. Esta séptima edición estará profundamente marcada por las consecuencias de la DANA de octubre de 2024 y centrará sus actos en la necesidad de impulsar la protección ambiental, la sostenibilidad y la recuperación de las zonas naturales afectadas.
La programación, que se desarrollará entre el 2 y el 8 de noviembre, integrará además la novena edición de la Festa del Dux. El alcalde de Riba-roja, Robert Raga, y la concejala de Turismo y Patrimonio, Esther Gómez, han presentado unos actos que buscan ir más allá del carácter festivo para convertirse en un espacio de reflexión sobre el futuro del territorio, incluyendo encuentros institucionales, actividades culturales y propuestas gastronómicas.
Han transcurrido diez años desde la última celebración de una fiesta que suele organizarse cada cinco años, lo que supone que una generación entera no la ha vivido de primera mano. «La Ofrenda representa sentimientos, tradición, cultura e historia, pero también debe incorporar conceptos como la ecología y el futuro del territorio», ha explicado la concejala Esther Gómez, quien defiende que este regreso sirva para fortalecer la conciencia colectiva sobre la protección del entorno.
La historia de la Ofrenda se remonta al año 1980 con la finalidad de unir a los municipios vinculados al curso del agua, desde su nacimiento en Aragón hasta su desembocadura en el Mediterráneo. Tras las suspensiones obligadas por la pandemia de coronavirus en 2020 y los daños de la DANA, el gobierno local retoma ahora el encuentro como un símbolo del avance en la reconstrucción. El objetivo es reunir de nuevo a las poblaciones de Aragón, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana para agradecer históricamente los beneficios del agua.
En este contexto de recuperación, uno de los ejes centrales será la gestión hídrica. Riba-roja acogerá mesas de expertos, investigadores y comunidades de regantes para abordar los retos actuales del río, desde los sistemas tradicionales de riego hasta la supervivencia de especies amenazadas como la anguila europea. El alcalde, Robert Raga, ha destacado el trabajo de los colectivos ecologistas y ha subrayado la necesidad de avanzar en la mejora del cauce y en la eliminación progresiva de especies vegetales invasoras como la caña.
Otra de las iniciativas anunciadas es el impulso de un gran itinerario turístico que permita recorrer el entorno fluvial desde València hacia las poblaciones del Camp de Túria y la Serranía. El proyecto busca aprovechar los caminos existentes y restaurar los dañados para configurar una ruta accesible que fomente un turismo sostenible, alejado de la masificación y capaz de dinamizar la economía de los pueblos del interior a través de sus alojamientos y comercios locales.

Protección ambiental y legado visigodo
La novedad de este año es la coincidencia temporal con la Festa del Dux, que se celebrará del 6 al 8 de noviembre. Esta fusión pretende mostrar la estrecha relación entre el cauce y las civilizaciones que habitaron sus riberas, especialmente durante la época visigoda. Las calles del casco antiguo y el entorno del castillo recrearán la vida del siglo VIII con un mercado de artesanía, demostraciones de oficios y talleres.
El patrimonio arqueológico del municipio cobrará especial protagonismo. Los personajes históricos de Tebdemir y Teodora volverán a recorrer Riba-roja, y se recreará por primera vez el Pacto de Tudmir, un episodio histórico que escenifica la transición entre la etapa visigoda y la islámica. Además, una exposición repasará los diez años de investigaciones llevadas a cabo en el yacimiento de València la Vella junto al Institut Català d’Arqueologia Clàssica.
La gastronomía local también tendrá un papel destacado para dinamizar la hostelería del municipio. Los restaurantes ofrecerán tapas inspiradas en la dieta visigoda y los visitantes podrán degustar el conocido Bes Visigot, un dulce tradicional de miel, almendras y fruta elaborado junto al chef Joan Clement y los hornos locales. La oferta se completará con una cata de arroces basada en recetas históricas de la ribera.
La jornada central del 8 de noviembre reunirá a los representantes de los pueblos ribereños e incluirá una danza especial de fuego y agua en el castillo. Los actos servirán para estrechar la colaboración entre ayuntamientos, la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Generalitat Valenciana, evidenciando la responsabilidad compartida de conservar el río para las futuras generaciones tras las recientes emergencias climáticas.






































