La Guardia Civil ha desmantelado en la provincia de Alicante una de las organizaciones criminales más tecnificadas del territorio nacional. La conocida como “operación Grzech” ha culminado con la detención de 19 personas (13 hombres y 6 mujeres de entre 31 y 63 años) que no solo habían montado una red internacional de tráfico de vehículos de alta gama hacia Europa, sino que también controlaban un laboratorio clandestino de sustancias estupefacientes.
La investigación criminal comenzó en octubre de 2025, tras encenderse todas las alarmas policiales: en apenas dos días, se denunciaron cuatro robos de turismos en diferentes localidades alicantinas bajo un mismo y desconcertante patrón. No había cristales rotos, ni cerraduras forzadas, ni alarmas que hubieran saltado.
El «clonado» por radiofrecuencia: coches de lujo robados en segundos
El éxito de la banda radicaba en su alto grado de especialización técnica. Para hacerse con los vehículos de media y alta gama, los delincuentes utilizaban avanzados dispositivos de radiofrecuencia con los que lograban clonar las llaves inteligentes de los automóviles.
Este sofisticado método les permitía abrir las puertas y arrancar los motores en escasos segundos, pasando completamente desapercibidos ante los testigos y los sistemas de seguridad originales del vehículo.
Una vez sustraídos, los coches eran trasladados a una red de seguridad compuesta por dos talleres mecánicos ilegales (en Jacarilla y San Juan), un garaje en Torrevieja y, especialmente, el centro de operaciones de la banda: una nave industrial blindada en Bigastro.
«Maquillaje» de bastidores y un laboratorio de droga
En este centro neurálgico de Bigastro, que contaba con su propio circuito cerrado de videovigilancia, la organización sometía a los coches a un proceso de «maquillaje» extremo antes de enviarlos a Europa. Los delincuentes utilizaban sistemas de diagnóstico a bordo (OBD) y herramientas pesadas con las que llegaban a cortar y sustituir piezas enteras de la carrocería para hacer desaparecer el número de bastidor original, troquelando uno nuevo desde cero. Para circular sin levantar sospechas, disponían de un arsenal de 50 placas de matrícula falsas de países como Alemania, Austria, Holanda, Polonia, Suecia y Ucrania.
Sin embargo, las sorpresas para la Guardia Civil no acabaron ahí. Durante el registro de la nave de Bigastro, los agentes descubrieron un laboratorio clandestino de estupefacientes completamente equipado para el pesaje, análisis de pureza y envasado de drogas. La banda aprovechaba la infraestructura logística de los coches robados para exportar también estos cargamentos de droga hacia el mercado europeo.
Un balance macrooperativo con tres ingresos en prisión
La operación policial ha requerido el despliegue de unidades de élite (ARS), servicios cinológicos y apoyo aéreo, sumando un total de 16 registros entre Alicante y Cartagena (Murcia).
El material incautado refleja la magnitud del entramado:
- Vehículos: 17 turismos recuperados que habían sido robados y otros 21 coches utilizados por la propia banda.
- Dinero: 40.000 euros en efectivo y 350 euros en billetes falsificados.
- Cargamentos de droga: Diversas cantidades de cocaína, heroína, marihuana y hachís.
- Arsenal tecnológico: Inhibidores de frecuencia, balizas de seguimiento, drones, mandos multimarca y una pistola de fogueo.
Las diligencias ya han sido entregadas al Juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja. El juez ha decretado prisión provisional para tres de los detenidos, sobre los que pesaban Órdenes Europeas de Detención y Extradición emitidas por sus países de origen, mientras que los 16 restantes han quedado en libertad provisional sujetos a estrictas medidas de vigilancia.
