La Generalitat Valenciana ha confirmado la presencia recurrente de seis especies de cetáceos en aguas de la Comunitat durante los dos últimos años. Este hallazgo evidencia una relevante diversidad biológica en el ámbito marino autonómico, aunque los expertos apuntan que existen diferencias significativas en la frecuencia con la que se deja ver cada especie.
Según los datos analizados, el delfín mular continúa siendo, con diferencia, la especie más frecuente y abundante, consolidándose como el auténtico rey de las aguas valencianas. En segundo lugar en número de observaciones se sitúa el gigante del Mediterráneo, el rorcual común.
Por el contrario, el resto de las especies registradas —el cachalote, el zifio de Cuvier, el delfín común y el calderón común— presentan una presencia mucho más ocasional o irregular. Los científicos apuntan que esto se debe a una menor detectabilidad o a que su distribución en la zona de estudio es más puntual.
¿Dónde y cuándo se ven más ballenas y delfines?
Desde el punto de vista geográfico, los datos de la última década confirman un claro predominio de avistamientos en la provincia de Alicante. No obstante, las autoridades matizan que esta distribución podría estar influida por una concentración desigual de observadores y fuentes de datos en la zona.
En cuanto a las épocas del año, los cetáceos habitan la costa valenciana durante los 12 meses, pero se registra una mayor abundancia entre finales de verano y principios de otoño. De hecho, en este periodo se han llegado a avistar espectaculares grupos de entre 50 y 80 ejemplares en la zona de Torrevieja. En el caso del rorcual común, los avistamientos coinciden con su habitual paso migratorio estival.
El sector pesquero: un aliado inesperado en alta mar
Uno de los puntos más destacados del sistema de seguimiento actual es la creciente colaboración de fuentes heterogéneas. Además del Servicio de Vigilancia Marina de la Generalitat y el proyecto científico MysticMed (centrado en el rorcual común), las observaciones oportunistas de la Guardia Civil, universidades y administraciones locales son ya estratégicas.
A este tejido científico se ha sumado de forma clave la flota pesquera. Durante el pasado año, los pescadores incorporaron valiosas observaciones en aguas abiertas al este del talud de la provincia de Castellón, una de las áreas menos muestreadas hasta la fecha. Estos avistamientos se lograron de manera idónea durante las maniobras de transporte de atún rojo, donde la navegación a baja velocidad facilita el avistamiento. La Generalitat destaca el enorme potencial de implicar a los profesionales del mar, señalando la importancia de dotarles de formación en identificación y material gráfico para validar los datos.
El reto de la falta de censos oficiales
A pesar de las buenas noticias sobre la biodiversidad marina, el informe también enciende una luz de alarma respecto a la monitorización científica. La falta de censos regulares tanto en el mar como desde el aire dificulta la comparación con años anteriores. Sin estas herramientas, los expertos advierten que resulta complejo evaluar con total precisión cómo están evolucionando estas especies en el tiempo y a lo largo del territorio valenciano.
