El Ayuntamiento de Utiel ha decidido poner freno a la implantación de plantas de biogás en su término municipal. El consistorio ha aprobado la suspensión de licencias de edificación y actividad para este tipo de instalaciones en todo el suelo no urbanizable durante un máximo de dos años, una medida ya publicada ayer, martes, en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
La decisión responde a la necesidad de estudiar con detalle dónde podrían ubicarse estas plantas y qué impacto tendrían sobre el territorio y los acuíferos. El consistorio ha iniciado la elaboración de un análisis previo que servirá de base para una posible modificación del planeamiento urbanístico.
Durante este periodo, no se concederán nuevas licencias vinculadas a plantas de biogás o instalaciones similares en suelo no urbanizable. La suspensión busca facilitar ese estudio técnico y ordenar el desarrollo futuro de este tipo de proyectos, teniendo en cuenta su alcance ambiental y territorial.
La medida llega en un contexto de creciente movilización social en varias comarcas del interior valenciano, entre ellas Requena – Utiel, pero también El Camp de Túria y La Hoya de Buñol – Chiva, donde colectivos vecinales, asociaciones y entidades ecologistas han mostrado su rechazo a grandes plantas de biometano en tramitación. Las protestas se han traducido en miles de alegaciones y convocatorias de manifestaciones ante el temor por el impacto ambiental, paisajístico y sobre los recursos hídricos.
Movilización en Requena
En este escenario, Requena ya vivió en enero una movilización contra el proyecto de planta de biogás previsto en la aldea de San Antonio. Asociaciones vecinales, viticultores y el propio Ayuntamiento se sumaron a la protesta, junto a colectivos ecologistas y animalistas, para mostrar su rechazo a una instalación que consideran de gran impacto para el entorno.
Entre los motivos expuestos durante la movilización destacan las molestias asociadas a este tipo de instalaciones, como el tránsito constante de camiones pesados o los olores derivados de la descomposición de materia orgánica, así como su posible efecto tractor sobre la actividad ganadera. También se puso el foco en el origen de los residuos utilizados para generar biogás y en las implicaciones ambientales de todo el proceso, desde su producción hasta el tratamiento de los subproductos.
El biogás, generado a partir de residuos orgánicos, se plantea como una fuente de energía renovable con potencial para reducir la dependencia energética. Sin embargo, los proyectos de gran tamaño han despertado inquietud en el territorio, especialmente por su ubicación, dimensiones y el volumen de residuos que podrían gestionar.
Con esta suspensión, Utiel se dota de margen para analizar en profundidad estas instalaciones antes de autorizar nuevos desarrollos, en un momento en el que el debate sobre el modelo energético y su implantación en el medio rural sigue muy presente en la comarca.
