El Ayuntamiento de Cheste y la Generalitat Valenciana han comenzado a coordinar los trabajos para eliminar la caña invasora y recuperar la vegetación autóctona en el tramo del barranco del Poyo que atraviesa el municipio. El alcalde, José Morell, mantuvo este martes una reunión de trabajo con la subdirectora del Comisionado para la Recuperación de la DANA, Gloria Romero, para perfilar esta intervención, que ejecutará la empresa pública Tragsa.
La actuación en Cheste se concentrará en el tramo del barranco del Poyo comprendido entre el Charquico Palomo y el puente de la gasolinera. También se intervendrá en el barranco de Sechara, a lo largo del perímetro del Circuito de Velocidad. El proyecto contempla arrancar la caña invasora (Arundo donax) y sustituirla por flora propia de los bosques de ribera. Con este cambio de vegetación, la administración busca aumentar la capacidad hidráulica del cauce, mejorar la infiltración del agua y reducir el riesgo de incendios. Además de la plantación de flora local, está prevista la adecuación de senderos a lo largo del recorrido para facilitar el disfrute ciudadano del entorno natural.
El encuentro forma parte de la ronda de contactos que el gobierno autonómico está manteniendo con los distintos ayuntamientos incluidos en el plan de limpieza y renaturalización de cauces. El objetivo de estas reuniones es analizar de forma específica los trabajos concretos que se llevarán a cabo en cada territorio municipal.
«Hemos conocido de primera mano un proyecto que es fundamental para la seguridad de Cheste», ha asegurado el alcalde tras la reunión. «El barranco del Poyo nos recuerda cada día lo que vivimos en la DANA, y actuar en su cauce es prevenir», ha subrayado Morell.
Más de 56 millones de euros para 53 municipios
Cheste es una de las 11 poblaciones de la cuenca del Poyo que se beneficiarán de esta actuación preventiva, junto a Chiva, Riba-roja de Túria, Quart de Poblet, Aldaia, Alaquàs, Torrent, Picanya, Paiporta, Catarroja y Massanassa. El barranco del Poyo fue uno de los cauces que protagonizó la riada del pasado 29 de octubre, y la acumulación de caña contribuyó a agravar los efectos de la avenida de agua en los municipios situados aguas abajo.
A nivel global, la primera fase del plan impulsado por la Generalitat cuenta con un presupuesto de 56,4 millones de euros. La intervención abarcará unos 160 kilómetros de cauces y unas 400 hectáreas repartidas por las cuencas del Poyo, el Túria, el Magro y el barranco de Picassent, afectando a un total de 53 términos municipales. El proyecto, que cuenta con el apoyo técnico de Tragsa y Vaersa, prevé la plantación de unos 400.000 árboles y plantas autóctonas en toda la zona de actuación.