Las obras de transformación de la carretera CV-425, que conecta Buñol y Alborache, han entrado en su fase definitiva con la instalación de una nueva pasarela ciclopeatonal sobre el barranco del Conde. Este avance marca la recta final del corte temporal de la vía, una medida que cumple su segunda semana y que ha permitido concentrar las tareas de mayor complejidad técnica con el objetivo de reabrir la circulación el próximo fin de semana, siempre que no surjan imprevistos.
La colocación de esta estructura es uno de los hitos más visibles de todo el proyecto en la comarca de la Hoya de Buñol, diseñado para ampliar la plataforma de la calzada, eliminar puntos peligrosos y crear itinerarios seguros para peatones y ciclistas. Aunque la pasarela ya se encuentra asentada en su emplazamiento, los operarios deben completar todavía los trabajos de colocación de acero y el posterior hormigonado sobre el tablero para habilitar el paso de manera definitiva.
Durante estos días de cierre al tráfico, el proyecto ha avanzado de forma simultánea en otros frentes estratégicos del trazado. En el entorno conocido como el Mico, los equipos técnicos han finalizado la conformación del tablero que integra el pontón y el nuevo paso inferior. Asimismo, se están terminando los rellenos de tierra tanto en las obras de ensanchamiento del puente sobre el río Juanes como en el tramo del cambio de rasante ubicado entre el puente del río Buñol y la papelera del Turche, una zona que arrastraba problemas históricos de visibilidad.