El barrio valenciano de Benimaclet experimentará una profunda transformación urbanística tras el visto bueno de la Comisión de Urbanismo al nuevo Programa de Actuación Integrada (PAI) de la zona. Este planeamiento proyecta la construcción de un total de 1.345 viviendas, de las cuales más de la mitad tendrán algún tipo de protección pública. El proyecto se someterá a debate para su aprobación definitiva en el pleno extraordinario del Ayuntamiento de València previsto para este viernes, 23 de octubre.
La propuesta ha salido adelante en la comisión celebrada este miércoles gracias a los votos a favor de los grupos municipales de PP y Vox. Por su parte, las formaciones que integran la oposición han votado en contra del planteamiento urbanístico. Una de las claves del proyecto es la apuesta por la vivienda pública, que sumará 700 unidades divididas en dos modalidades distintas. En concreto, el plan contempla 403 viviendas protegidas y reserva cerca de 20.000 metros cuadrados de suelo dotacional público.
Este espacio de titularidad pública tendrá una capacidad estimada para unas 300 viviendas dotacionales. Estas residencias estarán dirigidas específicamente a fomentar el alquiler asequible para jóvenes menores de 45 años. Toda la edificabilidad residencial del plan, que alcanza los 38.748 metros cuadrados de techo, se distribuirá en siete parcelas repartidas en distintas manzanas del nuevo desarrollo. Las edificaciones de nueva construcción que transformarán la fisonomía del barrio tendrán una altura prevista de ocho plantas.
Zonas verdes y ejecución de las obras
Más allá del uso residencial, el PAI de Benimaclet transformará el entorno urbano con la creación de cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes. A esta superficie se sumarán unos 32.000 metros cuadrados de suelo destinado a dotaciones públicas. Estos terrenos se reservarán para acoger futuros equipamientos de uso educativo y deportivo, además de otros servicios necesarios para el día a día de los vecinos del barrio.
En cuanto al desarrollo de los trabajos, el planeamiento contempla la posibilidad de ejecutar de forma simultánea las obras de urbanización y la edificación de los bloques de viviendas. Esta medida estará siempre condicionada al estricto cumplimiento de los requisitos legales y técnicos aplicables. Además, la ocupación de las nuevas residencias no será posible hasta que se formalice la recepción oficial de las obras de urbanización del entorno. Una vez superado el trámite de aprobación del PAI, el siguiente paso administrativo consistirá en iniciar la fase de reparcelación. Este proceso resultará imprescindible para concretar tanto la distribución definitiva de las parcelas resultantes como el reparto de las cargas de urbanización.




































