El Ayuntamiento de Riba-roja de Túria ha dado cuenta al pleno de los resultados económicos del ejercicio 2025, unos datos que reflejan una sólida salud financiera a pesar de las dificultades. El equipo de gobierno ha confirmado que el año pasado se cerró con un superávit de 4,5 millones de euros, una cifra que permitirá al consistorio destinar de forma inmediata hasta 3,3 millones de euros en concepto de remanente para nuevas inversiones públicas que se ejecutarán a lo largo de este mismo año.
La liquidación económica del pasado ejercicio muestra unos derechos reconocidos netos que alcanzan los 58,1 millones de euros, frente a unas obligaciones que se situaron en los 40,3 millones. Tras realizar los ajustes técnicos pertinentes por desviaciones de financiación, el resultado presupuestario final arroja una capacidad de maniobra que el alcalde, Robert Raga, ha calificado como fundamental para garantizar el futuro del municipio tras los retos vividos en los últimos meses.
El reto de la reconstrucción post-DANA
Estas cuentas han estado profundamente marcadas por el esfuerzo humano y económico destinado a la reconstrucción tras la DANA de octubre de 2024. Los trabajos se han centrado en la recuperación de 6 millones de metros cuadrados de suelo, afectando tanto a los polígonos industriales como a núcleos residenciales clave entre los que se encuentran La Reva, la pedanía de l’Oliveral, Els Pous, València la Vella y el camí de les Ànimes. Para lograr esta recuperación, el Ayuntamiento ha coordinado sus propios recursos con subvenciones estatales y autonómicas.
Cumplimiento estricto de las reglas fiscales
Más allá de la inversión directa, los informes técnicos subrayan que Riba-roja de Túria cumple con todas las directrices de estabilidad presupuestaria emanadas de la Unión Europea y el Ministerio de Hacienda. El municipio presenta una capacidad de financiación de 17 millones de euros y ha respetado escrupulosamente la regla de gasto, limitando el crecimiento de los costes para blindar la viabilidad de la administración local a largo plazo.
En cuanto a la salud de la tesorería, la deuda pública se mantiene en niveles de alta sostenibilidad. El capital vivo sobre los ingresos corrientes se sitúa actualmente en el 31,62%, un porcentaje que queda muy lejos del límite del 110% que marca la legislación vigente. Además, el ahorro neto del Ayuntamiento se ha cifrado en 2,4 millones de euros, lo que garantiza que la localidad no solo ha superado la crisis climática, sino que encara el presente ejercicio con una de las economías más saneadas de la comarca.
