La campaña citrícola valenciana atraviesa uno de sus momentos más críticos por una doble presión que amenaza la rentabilidad de miles de familias agricultoras. Según los datos hechos públicos este 11 de mayo de 2026 por LA UNIÓ Llauradora, la irrupción masiva de cítricos procedentes de Egipto está provocando un agujero económico en el sector local, con una caída de precios del 50% en variedades como la naranja Valencia Late en apenas unos días.
Esta crisis de precios coincide con un dato alarmante para la seguridad alimentaria: el sistema europeo de alertas RASFF ha detectado en el mes de abril un aumento del 166% en los rechazos de cítricos egipcios por contener pesticidas prohibidos en suelo europeo o superar los Límites Máximos de Residuos (LMR).
El desplome económico: ¿Por qué caen los precios?
La organización agraria califica de «invasión» el volumen de fruta que está entrando desde el país norteafricano. La saturación de los lineales europeos ha provocado que las mandarinas egipcias crezcan un 188% en presencia de mercado (+38.120 toneladas), mientras que las naranjas ya sitúan a Egipto como el segundo proveedor del continente.
Para los agricultores valencianos, se trata de una lucha desigual:
- Costes disparados: El productor local debe cumplir con estrictas normativas ambientales y laborales que encarecen el cultivo.
- Precios de derribo: La fruta egipcia llega con precios que distorsionan el mercado, forzando la caída de la cotización local por debajo de los costes de producción.
Alerta sanitaria: Menos controles pese al riesgo
El informe de LA UNIÓ destaca una contradicción «ilógica» en la política de la Unión Europea. Pese a que en abril se registraron 8 alertas sanitarias por sustancias prohibidas (frente a las 3 del año anterior), el Comité Permanente de la UE (SCOPAFF) ha decidido relajar los controles oficiales de inspección, reduciéndolos del 20% al 10%.
«Es intolerable que se permitan productos cuyos sistemas de cultivo utilizan materias activas que aquí tenemos prohibidas», denuncia Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ. «Si un pesticida es malo para el consumidor europeo, lo es igual si viene de fuera».
Exigencia de medidas urgentes
Ante este escenario de ruina económica y riesgo sanitario, el sector agrario exige a Bruselas la aplicación inmediata de «cláusulas espejo» para que toda la fruta importada juegue con las mismas reglas de seguridad que la valenciana.
Además, LA UNIÓ propone el cierre de importaciones para aquellos países que registren aumentos continuos en las alertas por pesticidas ilegales y reclama una actualización urgente del Sistema de Precios de Entrada para evitar que la «invasión» egipcia termine por desmantelar definitivamente la citricultura de la Comunitat Valenciana.
