El informe de la Fiscalía sobre la residencia de Llíria recoge malos tratos continuos a los usuarios

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Residencia Jardines de Llíria
Residencia Jardines de Llíria

La Fiscalía ha abierto una investigación contra la residencia DomusVI de Jardines de LLíria, tras unos vídeos hechos públicos el pasado 8 de septiembre en el que se apreciaba un trato degradante hacia algunos internos.

En su escrito la Fiscalía asegura que existen “indicios de que el trato dispensado a los residentes por la directora de la residencia, en su posición de garante y por los encargados del cuidado, vigilancia y atención de los mismos, socavó gravemente su dignidad e integridad moral, hecho que todavía se hizo más patente y lacerante en el caso de los residentes que eran más vulnerables por su avanzada edad, por sus graves enfermedades psíquicas y físicas y, en suma, por su alto grado de dependencia al ser quienes requerían de la máxima protección”, y por ello ha acordado remitir el resultado de sus investigaciones a los juzgados de Llíria puesto que pueden ser constitutivos de delitos penales.

En su descripción de lo investigado a raíz de las imágenes difundidas, asegura la Fiscalía que se puede ver a tres residentes de avanzada edad comiendo solas en sus sillas de ruedas, haciéndolo con muchísima dificultad al no contar con ayuda  de terceras personas, no obstante su reducida movilidad y autonomía personal; a una residente que está sentada, inmovilizada en un  sillón con cinturón de sujeción y semidesnuda, llevando sólo el pañal; a un residente, quien, al intentar levantarse del sillón, se cae, se golpea la cabeza contra el suelo; quedando boca abajo, sin moverse y, sin recibir ayuda; a un varón que está tumbado en una cama sin sábanas y con lesiones en las piernas; a un residente que tiene lesiones en un brazo y que está sentado en un sillón con cinturón de sujeción; a varios residentes con heridas en la cara y en los brazos, así como  a otras personas que están inmovilizadas en sus sillas mediante cinturones de sujeción.

Las imágenes partieron de una ex trabajadora del servicio de limpieza de la residencia, que trabajó en el centro hasta mediados de agosto, y que en su declaración ante la Guardia Civil relató que “diario veía como muchos residentes se quedaban dormidos y se derramaban la comida encima; que a los  residentes que no comían rápido les quitaban el plato y los dejaban sin comer y que se olvidaban de dar de comer a algunos de ellos; que había residentes que permanecían durante horas sujetos a sus sillas y en la misma postura; que los auxiliares de enfermería repartían la medicación a cada residente y no se esperaban a que se la tomasen de modo que luego ella se encontraba muchas pastillas en el suelo; que era habitual que los residentes llevaran ropa de otras personas, de otras tallas y con manchas de lejía; que había muy poco personal; que las puertas de los armarios estaban dañadas; que los inodoros estaban en mal estado, sucios y no desaguaban correctamente y que las duchas no funcionaban adecuadamente”.

La declaración de esta trabajadora refleja un trato degradante a múltiples usuarios de la residencia, como un caso que narra que estaba “amarradito en la silla y que llevaba cinturón de sujeción”; que el día que lo grabó llevaba una herida en el codo que sangraba y que se la había causado al rozarse con el reposabrazos de la silla en la que siempre estaba sentado y que tenía muchas marcas de golpes; no sabiendo si eran consecuencia de caídas.

Además la investigación recoge el testimonio de los familiares de una decena de usuarios de la residencia, a los que la Guardia Civil citó para declarar, especialmente a los que salen en las imágenes, tanto en las difundidas en medios como en otras no publicadas.

Hay algunos que recogen esos supuestos malos tratos, como el de un hombre en representación de su suegra que asegura en su declaración que “llevaba ropa que no era suya o que estaba rota; que en el mes de marzo del año pasado fue agredida de madrugada por un residente que padecía esquizofrenia y que entró en su habitación, causándole heridas y moratones en ojo derecho y frente y que a pesar de que pedía ayuda nadie acudió; siendo al día siguiente cuando los trabajadores del centro se percataron de lo sucedido; que los trabajadores de la residencia a pesar de que tenía problemas de movilidad en las manos no la ayudaban a comer y que había días en los que no había comido porque se le había pasado el turno”.

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