El Ayuntamiento de Benidorm y la empresa Veolia han destinado más de 45 millones de euros en los últimos 20 años al desarrollo y optimización del ciclo integral del agua en la ciudad, una inversión que ha permitido consolidar a la capital turística de la Marina Baixa como un referente internacional en eficiencia hídrica.
Desde 2007, la estrategia conjunta entre el consistorio y la empresa gestora del agua ha sido clave para sostener un modelo turístico de éxito, caracterizado por un notable incremento de población flotante durante varios meses al año. Pese a esta presión añadida sobre los recursos, Benidorm ha logrado mantener unos niveles de eficiencia de hasta el 95%, con pérdidas mínimas en la red, un porcentaje que supera ampliamente la media nacional.
La renovación sistemática de las infraestructuras ha sido uno de los pilares de esta transformación. La modernización de redes de abastecimiento y saneamiento, junto con la digitalización del sistema, la monitorización constante y la implantación de una red de distribución inteligente, han permitido anticipar incidencias, optimizar el consumo y planificar la gestión del recurso incluso en los meses de mayor demanda hídrica.
El modelo implantado en Benidorm también apuesta por la reutilización de aguas residuales para usos como el riego o el baldeo, reforzando así la sostenibilidad ambiental de la ciudad. Estas actuaciones han contribuido a evitar situaciones de escasez, incluso en contextos de sequía derivados del cambio climático, y a garantizar un sistema de alcantarillado eficaz que ha prevenido vertidos al mar, un aspecto esencial para preservar la imagen y la calidad medioambiental de la costa benidormense.
Entre los hitos más destacados figura la implantación en Benidorm del primer centro de innovación Hubgrade by Veolia en España, especializado en la gestión digital del agua. Este centro simboliza la apuesta por la tecnología como herramienta fundamental para asegurar un servicio de calidad a la ciudadanía y a los miles de visitantes que recibe anualmente el municipio.
La adaptación al cambio climático constituye otro de los ejes estratégicos de estas inversiones. La ciudad ha reforzado su resiliencia mediante infraestructuras preparadas para escenarios futuros más exigentes, incorporando planes de emergencia por inundación actualizados, protocolos de actuación coordinados y sistemas de alerta temprana digitales. Los modelos climáticos apuntan a un incremento en la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, lo que obliga a anticipar riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta urbana.
Con esta trayectoria de inversión continuada, Benidorm se posiciona como un ejemplo de gestión eficiente del agua en entornos turísticos de alta demanda, demostrando que el desarrollo económico y la sostenibilidad hídrica pueden avanzar de la mano cuando existe planificación, innovación y colaboración público-privada.
