La recuperación ecológica del Parque Natural de l’Albufera se encuentra atrapada en un «callejón sin salida biogeoquímico». Así de tajantes se muestran los investigadores Juan Víctor Molner, Rebeca Pérez-González y Juan Miguel Soria, del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE) de la Universitat de València (UV), en un estudio publicado en la revista Regional Studies in Marine Science.
Tras monitorizar durante el año hidrológico 2023-2024 las entradas de agua procedentes de 18 canales de riego principales y tres depuradoras (Pinedo, Quart-Benàger y Albufera-Sur), el equipo científico ha constatado que la entrada de fósforo sigue estancada y que la carga de nitrógeno ha sufrido un repunte notable, superando los registros posteriores a los grandes planes de saneamiento de los años 90.
A pesar de que el caudal total entrante (265,27 hm³) cubrió los mínimos históricos para el mantenimiento ecológico, la tasa de renovación del agua se ha reducido casi a la mitad en comparación con la etapa previa a 1994, situándose en una media de 11,5 renovaciones anuales, lo que consolida un régimen de estancamiento artificial derivado de los calendarios agrícolas.
El contraste geográfico: la agricultura al sur y las depuradoras al norte
El análisis por sectores revela un patrón diferenciado sobre el origen de los vertidos que asfixian el humedal:
- Sector Sur (Agrícola): Es la mayor fuente de contaminación difusa. Aporta el 49,17 % de todo el nitrógeno que entra al lago a través del sistema del río Júcar y la acequia Nova. La acequia de l’Overa destaca como el canal más contaminante, concentrando por sí sola el 35,78 % del nitrógeno y el 19,14 % del fósforo de todo el parque.
- Sector Norte (Urbano e Industrial): Concentra el 33,96 % de la carga de fósforo, motivado principalmente por el caudal de la EDAR de Pinedo.
- Comportamiento de los arrozales: El estudio detalla el papel dual del cultivo del arroz entre mayo y agosto. Si bien actúan como filtros naturales de nitrógeno de forma generalizada, su capacidad para retener fósforo se satura en el sector sur, convirtiendo los campos de cultivo en emisores de contaminación hacia el lago.
«Aumentar el caudal sin reducir drásticamente los contaminantes en origen no limpiará el lago, sino que incrementará la masa total de contaminación», aclara el investigador Juan Víctor Molner, quien señala que los aportes de nitrógeno han alcanzado las 1.904 toneladas anuales.
Exigen una nueva gobernanza integral del agua
Los científicos del ICBiBE concluyen que para salvar l’Albufera es urgente superar la gestión hidrológica centrada de manera exclusiva en los turnos de riego.
El equipo investigador reclama la implantación de una gobernanza transparente e integral que garantice caudales ambientales de agua dulce de buena calidad —procedentes de los ahorros por la modernización del regadío o del canal Júcar-Turia— combinados con un control estricto de la fertilización agrícola en origen y una mejora profunda en los tratamientos terciarios de las depuradoras de Quart-Benàger y Albufera-Sur.
