La situación del incendio forestal en la Gola de Pujol ha empeorado drásticamente durante la tarde, obligando a las autoridades a ordenar la evacuación total del pueblo de El Saler y de los campings cercanos. El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat ha elevado el riesgo a Situación 2, un nivel que advierte del peligro inminente para la población y los bienes no forestales, lo que ha desencadenado un operativo de salida urgente coordinado desde el consistorio de València.
Para garantizar el desalojo rápido y seguro de todos los vecinos, el Ayuntamiento ha desplegado autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT). Quienes no disponen de vehículo propio han sido citados en la rotonda del Centro de Exámenes de la DGT para abandonar la pedanía. Esta orden de evacuación anula la instrucción inicial que instaba a los residentes a confinarse en sus casas por el humo y supone un paso más tras la desocupación de la playa, los aparcamientos y la urbanización Torre 1 horas antes.
Las labores de extinción, que arrancaron tras los primeros avisos pasadas las 13:00 horas, se han visto gravemente dificultadas por la meteorología. Un repentino cambio en la dirección del viento ha desbaratado los avances del operativo, que ya había logrado perimetrar los flancos norte y sur de las llamas. Este contratiempo ha forzado a los efectivos a concentrar de nuevo todos sus esfuerzos en la cara norte del fuego y a solicitar más refuerzos.
Despliegue aéreo y terrestre
Ante la virulencia de la emergencia, el dispositivo ha incorporado hasta siete medios aéreos: cinco aeronaves de la Generalitat Valenciana y dos del Ministerio para la Transición Ecológica. Sobre el terreno trabajan a destajo doce dotaciones de los bomberos municipales, unidades de bomberos forestales, brigadas, agentes medioambientales y patrullas de la Policía Local, la Policía de la Generalitat y la Guardia Civil, apoyados por ambulancias de manera preventiva.
En el corazón de la Devesa, el sistema de cañones de agua se mantiene a pleno rendimiento para empapar la vegetación e intentar frenar el avance del fuego en este entorno hipersensible del Parque Natural de l’Albufera. Mientras tanto, la carretera CV-500 sigue totalmente cortada al tráfico. Pasadas las cinco de la tarde, la emergencia no figuraba como controlada ni estabilizada, sin que de momento se hayan registrado daños personales ni exista una estimación oficial del terreno calcinado.