El litoral y el interior de la provincia se convierten este sábado en el epicentro del ciclismo internacional con la disputa de la octava etapa de la Vuelta a España. La jornada, impulsada con una aportación superior a los 130.000 euros por parte de la Diputació de València, unirá las localidades de Puçol y Xeraco a lo largo de un recorrido de 172 kilómetros.
El paso del pelotón atravesará un total de 26 municipios valencianos y supondrá un escaparate turístico masivo para el territorio. La carrera ciclista se retransmite actualmente en directo para 190 países y alcanza una audiencia acumulada de más de 16 millones de espectadores únicos, a lo que se suma la enorme afluencia de visitantes que seguirán la prueba a pie de carretera.
«Traer de nuevo a València la Vuelta a España es una gran oportunidad para mostrar al mundo la belleza de nuestra tierra», ha subrayado el presidente de la corporación provincial, Vicent Mompó. El dirigente acudirá al corte de cinta en Puçol junto a la alcaldesa del municipio, Paz Carceller, y recibirá a los corredores en la playa de Xeraco acompañado de su alcalde, Avelino Mascarell, y del diputado de Turismo y Deportes, Pedro Cuesta.
El desafío del puerto de Barx
La gran atracción deportiva de esta edición es la presencia del esloveno Tadej Pogacar, actual líder de la clasificación general y que persigue la victoria en la única gran prueba que falta en su palmarés tras conquistar el Tour y el Giro. El ciclista conoce bien el terreno local, ya que ha estado preparando la competición rodando por estas mismas carreteras durante la temporada estival.
Durante la jornada, el gran grupo circulará por localidades como Pobla de Farnals, Moncada, Bétera, Riba-roja de Túria, Cheste, Carlet, Alzira y Simat de la Valldigna antes de afrontar el momento decisivo del día. A solo 23 kilómetros de la línea de meta, los corredores deberán coronar el puerto de Barx, una ascensión de segunda categoría con 4,7 kilómetros de longitud y rampas con una pendiente media del 5,6 %. Superar esta dificultad montañosa será vital para que los equipos de los esprínteres puedan controlar los intentos de escapada y preparar un final a gran velocidad por las calles de Xeraco.