El dispositivo de emergencias desplegado en la provincia de Castellón prosigue sin descanso las tareas de extinción del incendio forestal iniciado el pasado sábado en la Vall d’Uixó. Tras quemar más de 10.000 hectáreas y fijar una línea perimetral de 75,5 kilómetros, las tareas de contención permitieron comprobar este martes por la tarde un frenazo en el ritmo de propagación de las llamas.
Un operativo dimensionado con 27 medios aéreos y más de 400 profesionales sobre el terreno trabaja en los frentes activos bajo la coordinación del Puesto de Mando Avanzado. Tras la evaluación efectuada en la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada a las 19:00 horas del martes, la dirección de la emergencia autorizó el desconfinamiento de los cascos urbanos de la Vilavella, Betxí y Onda desde las 00:00 horas del miércoles.
La medida se aplica de manera gradual y con limitaciones específicas. En la Vilavella se prohíbe el consumo de agua del grifo para beber durante tres días desde este pasado martes, destinando el suministro de red solo a riego e higiene. En Onda, la medida excluye a la pedanía de Artesa, que sigue evacuada, y a la urbanización Nueva Onda, que permanece confinada. Un criterio similar se aplica en Betxí, donde las urbanizaciones Penya Negra, Solaig y Montserrat continúan restringidas por precaución.
El balance global del operativo refleja que continúan desalojados 15 municipios de la provincia: Aín, Alcudia de Veo, Alfondeguilla, Tales, Eslida, Artana, Sueras, Villamalur, Torralba, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Chóvar, Azuébar y Almedíjar, junto a la pedanía de Artesa. En total, unos 7.000 vecinos han tenido que abandonar sus hogares; de ellos, 400 están albergados en espacios adaptados en Nules, Moncofa, Onda y Segorbe, y 25 personas ocupan plazas hoteleras.
Los mandos del operativo recuerdan la prohibición estricta de acceder a los perímetros afectados para no entorpecer el tránsito de la maquinaria pesada ni comprometer la seguridad de las labores de remate.
