Benidorm afronta los próximos años con una nueva estrategia hídrica centrada en la adaptación al cambio climático, la reutilización de agua, la desalación y el uso de la inteligencia artificial. Tras cuatro décadas de trabajo entre el Ayuntamiento de Benidorm y Veolia, la ciudad ha pasado de sufrir graves problemas de abastecimiento a consolidarse como un referente en sostenibilidad hídrica entre los destinos turísticos.
La evolución del modelo se ha apoyado en una inversión continuada y en la incorporación de tecnología al ciclo del agua. En los últimos 20 años se han destinado más de 45 millones de euros al desarrollo hídrico del municipio: más de 21 millones a las redes de agua potable, más de 13 millones a los 120 kilómetros de alcantarillado y más de 8 millones a infraestructuras de pluviales.
Ese esfuerzo ha permitido a Benidorm alcanzar una eficiencia hídrica óptima, por encima de la mayoría de destinos turísticos. En este proceso también ha tenido un papel destacado Hubgrade by Veolia, el primer centro de digitalización del ciclo del agua en España, desde el que se monitoriza y se impulsa la gestión tecnológica de la red.
La presencia de Veolia en Benidorm también se ha vinculado a iniciativas sociales, con alianzas con entidades como Cruz Roja y con el fomento del empleo joven y verde a través de la FP Dual en gestión del agua.
El nuevo plan de trabajo pone el foco en la resiliencia ante un escenario marcado por sequías más intensas y prolongadas y por episodios de lluvias torrenciales. La planificación de futuro se articula en torno a tres líneas principales: recursos alternativos, infraestructuras resilientes e inteligencia artificial.
Uno de los proyectos clave es el Plan Director de Agua Regenerada para Usos Urbanos, con una inversión prevista de más de 25 millones de euros. Esta actuación permitirá crear una red de agua regenerada, con las primeras obras ya en fase final en Poniente, y aprovechar hasta 2 hectómetros cúbicos anuales de agua reutilizada.
El proyecto también contempla el uso de agua regenerada para la prevención y extinción de incendios en zonas forestales próximas al casco urbano, como el parque de El Moralet. Esta línea se combinará con el apoyo comarcal a los recursos procedentes de la desalación, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de Benidorm ante la falta de lluvias.
La segunda línea pasa por adaptar las infraestructuras a normativas europeas cada vez más exigentes, como la nueva Directiva sobre el Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas. Las futuras infraestructuras pluviales se diseñarán para resistir escenarios meteorológicos extremos, mientras que las soluciones hidráulicas basadas en la naturaleza contribuirán a mitigar los efectos de las lluvias intensas y a hacer la ciudad más amable para la ciudadanía.
La tercera apuesta se centra en la inteligencia artificial y el análisis predictivo. El centro Hubgrade continuará impulsando herramientas para monitorizar la red, anticipar posibles incidencias y gestionar de forma dinámica la demanda de agua, especialmente durante los picos turísticos del verano.
Con esta planificación, Benidorm refuerza un modelo orientado a garantizar el suministro y a preparar la ciudad para los efectos del cambio climático durante las próximas décadas.
