Benidorm ha situado la gestión del agua en el centro de su modelo turístico. En una ciudad donde la población puede llegar a triplicarse durante la temporada alta, garantizar el suministro y la calidad del recurso se ha convertido en una pieza clave para residentes, visitantes y empresas del sector.
La ciudad alicantina ha desarrollado en los últimos años un sistema basado en la eficiencia hídrica, la tecnología y la digitalización de los procesos. Este modelo, impulsado junto a Veolia como gestora del ciclo integral del agua en el municipio, ha permitido reforzar la seguridad del suministro en un destino sometido a una elevada presión estacional.
El agua tiene un papel estratégico en los destinos de sol y playa. En Benidorm, cualquier incidencia en la red puede afectar tanto a la vida diaria de la ciudadanía como a la experiencia turística. A esta exigencia se suma una mayor sensibilidad ambiental por parte de visitantes y operadores, que incorporan cada vez más la sostenibilidad como criterio a la hora de elegir destino.
El modelo aplicado en la ciudad combina sensores en la red, sistemas de telecontrol, algoritmos para detectar fugas y plataformas de análisis predictivo. Estas herramientas permiten localizar anomalías en pocos minutos, planificar el mantenimiento de las infraestructuras y ajustar la gestión a la demanda real.
Según el gerente de Veolia en Benidorm, Ciriaco Clemente, la tecnología ha permitido reducir las pérdidas de agua en la red hasta niveles del 5%. El responsable de la compañía defiende que este salto digital permite pasar de una gestión reactiva a un sistema capaz de anticiparse a los problemas y asegurar el recurso en un municipio con una fuerte actividad turística.
La sostenibilidad hídrica también se apoya en la implicación del sector alojativo. Hoteles y establecimientos turísticos han incorporado medidas como sistemas de reutilización, grifería de bajo consumo, control del gasto de agua y formación del personal. Estas actuaciones reducen el impacto ambiental y contribuyen a mejorar la eficiencia económica de las empresas.
Benidorm también ha puesto en marcha un proyecto para calcular la huella hídrica del municipio. Esta iniciativa permite medir el consumo directo e indirecto vinculado a la actividad urbana y turística, identificar puntos de mejora y fijar objetivos concretos en materia de ahorro y eficiencia.
El trabajo desarrollado en la ciudad ha recibido reconocimiento europeo. Benidorm ha sido distinguida con el premio European Pioneer, otorgado por la Unión Europea, y ha sido finalista en los Green Leaf Awards. En ambos casos, la gestión del agua fue uno de los aspectos valorados.
La experiencia de Benidorm plantea un modelo basado en infraestructuras adaptadas a los cambios de demanda, digitalización, eficiencia y colaboración entre administración local, ciudadanía, visitantes, sector turístico y gestores del agua. Con esta fórmula, la ciudad busca demostrar que un alto volumen de turismo y una gestión sostenible del agua pueden avanzar en la misma dirección.
