El inicio de la huelga indefinida en la educación pública no universitaria de la Comunitat Valenciana ha dejado este lunes una imagen de profunda fractura. El conflicto no solo se libra en las aulas, sino también en el relato: una «guerra de cifras» sobre el seguimiento del paro que contrasta con la contundente respuesta social en las calles, donde más de 40.000 personas han marchado contra la gestión de la Conselleria de Educación.
La brecha de los datos: ¿Éxito o fracaso?
La jornada comenzó con un cruce de porcentajes que evidencia la distancia entre las partes. La Conselleria de Educación, basándose en los datos recogidos hasta las 10:00 horas, ha situado el seguimiento medio en un 23,96%. Según la administración, el paro ha tenido un impacto moderado, con Valencia a la cabeza (25,13%), seguida de Alicante (23,74%) y Castelló (22,57%).
Sin embargo, los sindicatos convocantes (STEPV, CCOO, UGT y CSIF) manejan una realidad paralela. Según sus estimaciones, el seguimiento ha sido «histórico», alcanzando más del 90% en muchos centros, donde aseguran que solo han acudido los servicios mínimos obligatorios.
Marea humana en las tres provincias
Donde los números han sido incontestables ha sido en las manifestaciones de mediodía. Según los datos oficiales de la Delegación del Gobierno, el volumen de manifestantes ha superado las 40.000 personas en el conjunto de la autonomía:
- València: La marcha más multitudinaria, con más de 20.000 personas.
- Alicante: Una respuesta masiva de 12.000 manifestantes.
- Castelló: Cerca de 5.100 personas recorrieron el centro.
- Elche: La protesta local sumó otras 2.800 personas.
Esta movilización no solo ha contado con docentes, sino también con el apoyo explícito de familias y alumnado, que se han unido para denunciar lo que consideran un «desmantelamiento» de la escuela pública.
Los motivos del «no» a la Conselleria
El detonante de este estallido ha sido el fracaso de la Mesa Sectorial y una oferta económica que los sindicatos tildan de «ridícula e insultante»: una subida de 75 euros brutos al mes repartida en tres años.
No obstante, el profesorado recalca que este pulso va mucho más allá del salario. Las reivindicaciones que han sacado a 40.000 personas a la calle incluyen:
- Reducción de la burocracia que asfixia a los docentes.
- Bajada de ratios para mejorar la calidad de la enseñanza.
- Mejora urgente de las infraestructuras educativas.
- Derogación de la ley de «Libertad Educativa» y protección del valenciano.
Un conflicto sin salida inmediata
Pese a la magnitud de las protestas, la consellera Carmen Ortí ha mantenido su postura, defendiendo los servicios mínimos —especialmente en 2º de Bachillerato— y asegurando que los alumnos no deben ser «rehenes» del conflicto. Por su parte, los sindicatos ya han recurrido estos servicios ante el TSJCV por considerarlos «abusivos».
Con la negociación en punto muerto y las calles todavía calientes tras las manifestaciones de hoy, la huelga indefinida encara su segunda jornada con la previsión de encierros en los centros este martes, manteniendo el pulso firme contra la política de la Conselleria.
