Utiel se encuentra inmerso en un año de emociones intensas y justicia histórica. No es para menos: se cumplen siete décadas desde que nos dejó uno de sus hijos más ilustres y, posiblemente, el artista que más alto llevó el nombre de esta tierra por los escenarios de medio mundo. Hablar de Enrique Rambal García no es solo hablar de teatro; es hablar de un visionario que transformó las tablas en un laboratorio de sueños y que, setenta años después de su muerte, regresa al primer plano de la actualidad valenciana con una fuerza renovada a través de un ambicioso programa conmemorativo.
Para entender la magnitud de la figura que se reivindica este año, hay que despojarse de la idea del teatro convencional. Rambal fue el «Mago de la Escena». Nacido en septiembre de 1889 en Utiel, su destino parecía ligado al movimiento desde la cuna, siendo hijo del jefe de la estación de ferrocarril de Utiel. Esa herencia del dinamismo ferroviario se filtró en su ADN artístico, convirtiéndolo en un hombre de ambición constante y giras kilométricas que ahora, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Utiel, la Universitat de València, l’ETNO, la Filmoteca Valenciana y Caixa Popular, vuelve a ocupar el lugar que merece.
Un legado que trasciende generaciones
A menudo, la historia ha cometido el error de confundirlo con su hijo, el también actor Enrique Rambal Sagi-Vela, figura clave del cine de oro mexicano. Pero la conmemoración actual pone el foco en el patriarca, en el innovador del «Gran Espectáculo». Aquel joven que a los 17 años ya era primer actor en Valencia supo ver antes que nadie que el espectador buscaba una inmersión total.
Rambal nunca olvidó sus raíces. A pesar de sus 18 giras por América y sus éxitos en Nueva York o Buenos Aires, su vínculo con Utiel permaneció inalterable hasta que un fatal accidente de tráfico en Valencia le arrebatara la vida el 10 de mayo de 1956. Es precisamente en este vínculo donde el programa conmemorativo ha echado sus raíces más profundas. El pasado 27 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional del Teatro, se dio el pistoletazo de salida a una serie de actos que ya han comenzado a dejar huella en Utiel.
Ingeniería al servicio de la emoción
Lo que hacía que una obra fuera «rambalesca» era su capacidad para competir de tú a tú con el cine. En una época de recursos limitados, Rambal diseñó una arquitectura del espectáculo sin precedentes, utilizando hasta 47 telones de materiales nobles. Su dominio de la técnica era casi alquímico, convirtiéndose en un pionero de los efectos especiales que generaba neblinas silenciosas o integraba metraje cinematográfico para que los actores interactuaran con la pantalla.
Esta capacidad de asombro se ha podido palpar recientemente en Utiel. Hasta finales de marzo, el Teatro Rambal acogió la muestra «Mago de la Escena», organizada por la Agrupación Escènica Enrique Rambal, que permitió a los escolares de la zona acercarse a su figura mediante visitas teatralizadas. Del mismo modo, el Centro Cultural La Nau de la UV acogió recientemente la representación de Mozart i Salieri, una adaptación de Raúl García que ha servido para traer al presente la esencia escénica del maestro utielano.
Un calendario para el recuerdo: de Utiel a Valencia
Aunque algunos actos ya han tenido lugar, el corazón de la conmemoración sigue latiendo con fuerza. En la Casa de Cultura de Utiel permanece abierta hasta el próximo 5 de mayo la exposición ‘Enrique Rambal. Un geni oblidat’. Esta muestra propone un viaje desde sus inicios en Utiel hasta su influencia internacional, formando parte de la Universidad Estacional coordinada por UVSocietat. En ella, voces expertas como la de su biógrafa Francisca Ferrer y el especialista Jesús Peris analizan el impacto de un hombre que «derrocó la tiranía del texto» para dar prioridad a la imagen.
El calendario mira ahora hacia el futuro. El próximo 7 de mayo, la actividad se desplazará a la Sala Palmireno de la Facultat de Geografía i Història de la UV en Valencia. Allí se celebrará un seminario académico de alto nivel donde figuras de la talla de Rodolf Sirera y Ramón X. Roselló se unirán a Peris y Ferrer para desgranar la trascendencia de su compañía. Pocos días después, el 10 de mayo, el foco volverá a Utiel para el acto más íntimo: un homenaje en el cementerio municipal coincidiendo con el aniversario exacto de su muerte.
El teatro como industria y refugio permanente
La huella de Rambal se extenderá durante todo el 2026. L’ETNO incorporará a su exposición permanente dos maniquíes con vestuario original del actor, piezas que son testimonio de la riqueza material de sus montajes. Por su parte, la Filmoteca Valenciana ha programado para el mes de junio un ciclo que explorará la relación entre el teatro y el cine, destacando la proyección de El desaparecido (1935), una joya protagonizada por el propio Rambal y restaurada recientemente.
Incluso después de que las luces de los escenarios se apaguen, el legado quedará documentado en un libro que recogerá las investigaciones del seminario académico y una selección de imágenes inéditas. Rambal no solo fue un gestor de emociones colectivas que dio luz a su público en momentos de oscuridad histórica; fue un empresario que levantó una industria y un embajador de su tierra. Hoy, setenta años después, Utiel y Valencia no solo celebran su pasado, sino que rescatan del olvido a un genio que, con ingenio y fe inquebrantable, situó al teatro valenciano en la vanguardia internacional. El «Mago» ha vuelto a casa para quedarse definitivamente en la memoria colectiva.
