La Unió Llauradora ha informado que las heladas registradas a finales de marzo han causado daños en unas 1.200 hectáreas de cultivo en las comarcas de la Vall d’Albaida, la Costera y la Ribera Alta, afectando sobre todo a cultivos como caqui, frutales de verano y almendro. La organización agraria destaca que estas bajas temperaturas han provocado unas pérdidas valoradas inicialmente en cerca de 4 millones de euros.
Según La Unió, el fenómeno se produjo durante las noches del 28 al 30 de marzo, cuando las temperaturas descendieron a niveles poco habituales para la época, afectando la brotación y desarrollo del botón floral, etapa especialmente vulnerable para los cultivos. “Estas heladas no son típicas de invierno, sino que ocurren en un momento crítico del ciclo vegetativo, lo que multiplica el impacto del frío”, ha señalado Carles Peris, secretario general de La Unió.
Los cultivos más perjudicados incluyen el caqui, y frutales como el albaricoquero, melocotonero, ciruelo y almendro. Las bajas temperaturas causaron daños en tejidos jóvenes que podrían afectar la floración y reducir considerablemente el cuajado, y por tanto, la producción final, aunque es necesario esperar la evolución de los cultivos para determinar la magnitud exacta.
La Unió Llauradora ha recordado que estas adversidades climáticas están cubiertas por el sistema de seguros agrarios vigentes y ya ha solicitado a Agroseguro que agilice las peritaciones para que los agricultores puedan cobrar sus indemnizaciones prontamente. Además, la organización ha reclamado a la Generalitat ayudas directas para los afectados, la condonación del IBI de las parcelas agrícolas y construcciones, la bonificación del 50% en las cuotas de la Seguridad Social y el aplazamiento del otro 50% durante 12 meses para los autónomos del sector agrario.
Entre otras medidas solicitadas también figura la reducción del índice de rendimiento neto en el IRPF y el establecimiento de líneas de crédito preferenciales para apoyar a los agricultores afectados por estas heladas. Carles Peris ha insistido en la necesidad de adaptar las políticas agrarias y los instrumentos de cobertura de riesgos para afrontar episodios meteorológicos cada vez más frecuentes fuera del calendario habitual.
