Las plataformas vecinales y colectivos en defensa del territorio de Campanar, junto con la asociación Per l’Horta, han manifestado su firme oposición al proyecto del nuevo acceso por carretera a Mislata. La infraestructura, que acaba de iniciar su fase de participación pública, atravesaría la huerta protegida de Campanar y colindaría con el parque natural del Túria, lo que ha encendido todas las alarmas por su grave impacto ambiental y paisajístico.
Las entidades sociales implicadas —la Associació de Veïns i Veïnes de Campanar, la Taula per la Partida y Per l’Horta— consideran que el proyecto, impulsado conjuntamente por la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Mislata, responde a un modelo caduco.
Aseguran que la nueva vía no solucionará los atascos, sino que generará el fenómeno urbanístico de «demanda inducida»: cuantas más facilidades se dan al vehículo privado, más tráfico se atrae, volviendo a saturar las carreteras a corto plazo.
Un golpe al patrimonio natural e histórico de València
La principal preocupación de los colectivos radica en el «irrecuperable» valor del suelo que se pretende asfaltar. El trazado de la carretera afectaría directamente a la Partida de Dalt, considerada una de las zonas agrícolas más ricas y mejor conservadas de la comarca, donde además se concentra la mayor cantidad de molinos medievales de la huerta valenciana.
Además de bordear este espacio protegido, el proyecto contempla la construcción de un nuevo puente para cruzar el cauce del río. Esto, según denuncian, supondría una «impactante barrera visual» en pleno parque natural del Túria.
Pep Benlloch, portavoz de la Associació de Veïns i Veïnes de Campanar, ha sido tajante respecto a las consecuencias de la obra:
«Cada metro cuadrado de huerta que desaparece es irrecuperable. La destrucción de la Partida de Dalt es una pérdida colectiva que afecta a toda la sociedad valenciana».
Denuncian la «sorprendente inacción» del Ayuntamiento de València
Otro de los puntos de fricción es el plano administrativo. Las asociaciones tildan de «sorprendente» que el Ayuntamiento de València haya mantenido un silencio absoluto sobre un proyecto del cual el 80% de su recorrido transcurre por su propio término municipal. Critican que la presentación del proceso de participación pública se realizara exclusivamente en el consistorio de Mislata, sin representación de la capital del Turia.
Asimismo, cuestionan la validez de este proceso participativo, argumentando que se ha presentado a la ciudadanía un diseño cerrado, sin dar opción a debatir alternativas reales y transparentes.
Las alternativas propuestas por los colectivos:
Frente al asfalto, las entidades demandan que se archive de manera definitiva cualquier plan que implique la destrucción de suelo agrícola protegido. En su lugar, exigen que las administraciones estudien soluciones sostenibles alineadas con la lucha contra el cambio climático:
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Mejora del transporte público: potenciar las conexiones en bus y metro entre Mislata y València.
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Coordinación metropolitana: abordar la movilidad global del área urbana sin parches locales.
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Reducción del tráfico de paso: diseñar planes para disuadir el uso del automóvil particular.
Las asociaciones ya han anunciado que promoverán una movilización ciudadana activa durante el periodo de alegaciones para forzar una rectificación de las administraciones implicadas.
