La postura de la Generalitat Valenciana respecto al apagón nuclear pactado en España es firme: Cofrentes debe seguir operando. Tras conocerse el reciente informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que propone prorrogar el funcionamiento de la central de Almaraz hasta 2030, el Gobierno autonómico ha salido en defensa de la planta valenciana. La administración autonómica exige que el futuro de estas infraestructuras se aborde bajo parámetros exclusivamente técnicos y no políticos.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha trasladado esta postura formal durante su intervención en la Conferencia Sectorial de Energía. Allí ha reivindicado la continuidad de Cofrentes como una «infraestructura estratégica» indispensable para el sistema eléctrico nacional, la competitividad de la industria y una transición energética ordenada.
Un giro justificado en el aval técnico a Almaraz
Para la Generalitat, el aval que el CSN ha otorgado a la central extremeña de Almaraz marca un precedente fundamental. Demuestra que las decisiones deben fundamentarse en las condiciones reales de seguridad y operatividad de cada instalación, y no en calendarios ideológicos preestablecidos. En este sentido, Martínez Mus ha defendido que la misma evaluación objetiva debe aplicarse al futuro de la planta de Cofrentes.
«Cualquier decisión sobre su futuro debe fundamentarse en criterios técnicos, de seguridad y de garantía de suministro», ha insistido el conseller, recordando el peso crítico que tiene la instalación.
Actualmente, la central de Cofrentes es el principal motor energético de la región: genera cerca del 44 % de la electricidad producida en la Comunitat Valenciana, aportando una estabilidad clave para hogares, empresas y servicios esenciales.
El reto del calendario: de la vida útil programada al pacto de cierre
Cuando la central nuclear de Cofrentes se puso en marcha a mediados de los años 80 (conectándose a la red específicamente en 1984), su vida útil programada de diseño original era de 40 años. Según aquellas estimaciones iniciales de ingeniería, su ciclo operativo debía concluir en torno a 2024. Sin embargo, las continuas inversiones en seguridad y las sucesivas revisiones técnicas han demostrado que la planta puede operar de forma óptima durante mucho más tiempo.
Pese a esta viabilidad técnica, Cofrentes tiene fijada su fecha de caducidad en el año 2030 debido al protocolo de cierre escalonado acordado entre la empresa pública Enresa y las compañías eléctricas en el marco del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
La polémica de la etiqueta ‘verde’: el choque por los objetivos climáticos
El argumento central de la Generalitat para defender la continuidad de Cofrentes se basa en su papel contra el cambio climático, asegurando que la planta evita cada año la emisión de cerca de tres millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera. Al no emitir gases de efecto invernadero directos durante su generación, el Consell alinea su postura con la controvertida taxonomía de la Unión Europea, que incluyó la energía nuclear como una actividad de transición útil para la descarbonización. Para el Ejecutivo valenciano, esto la convierte en una aliada complementaria al despliegue de las energías renovables.
Sin embargo, esta consideración de la energía nuclear como una tecnología «verde» desata una intensa polémica entre los colectivos ecologistas y parte de la comunidad científica. Los detractores recuerdan que el verdadero problema ambiental de las nucleares no radica en el aire, sino en la tierra: la generación irreversible de residuos radiactivos de alta actividad, cuyo almacenamiento seguro sigue sin resolverse a largo plazo y heredarán las próximas generaciones. Además, organizaciones medioambientales alertan del impacto en los ecosistemas locales, como el calentamiento del agua del río Júcar utilizada para la refrigeración de la central, y sostienen que prolongar la vida de Cofrentes frena la inversión y el desarrollo real de las energías limpias y seguras.
