La comarca del Valle de Cofrentes encara la recta final del verano con un volumen de 406 personas inscritas en los registros oficiales como demandantes de empleo. Los datos correspondientes a agosto de 2025 delinean un mercado laboral a escala comarcal fuertemente condicionado por la edad, con un claro envejecimiento en las listas, y por una dependencia casi total del sector servicios. Sin embargo, la radiografía demográfica arroja una particularidad muy llamativa al analizar las cifras pueblo a pueblo: la tradicional brecha de género que castiga a las mujeres se invierte en la mayoría de los pequeños municipios del valle.
Ayora marca el pulso de la comarca
Como es previsible debido a su peso poblacional, la capital comarcal absorbe el grueso del desempleo. Ayora registra 262 personas sin trabajo, lo que representa algo más del 64 % del total del Valle de Cofrentes. A mucha distancia le sigue Jarafuel, que contabiliza 39 vecinos en situación de desempleo.
En el siguiente escalón se encuentra Teresa de Cofrentes con 25 parados, mientras que Cortes de Pallás, Jalance y Zarra empatan en las estadísticas con 22 demandantes cada uno. El municipio de Cofrentes cierra la tabla comarcal con la cifra más baja, sumando apenas 14 personas inscritas en las oficinas de Labora.
La singularidad del paro masculino
A nivel global, la comarca presenta una clara mayoría de mujeres sin empleo, con 255 paradas frente a 151 hombres. No obstante, este desequilibrio, donde el paro femenino supone el 62,8 %, se explica casi exclusivamente por el impacto de Ayora y Jarafuel. En la capital, la cifra de desempleadas (179) duplica con margen a la de hombres (83), un patrón que se repite en Jarafuel con 25 mujeres y 14 varones sin trabajo. También Cortes de Pallás sigue esta línea, con 14 mujeres por 8 hombres.
La gran rareza estadística se produce en el resto de la comarca, donde el desempleo masculino supera al femenino. Esta insólita pauta se constata en Jalance, que cuenta con 13 hombres parados y 9 mujeres; en Zarra, con 12 varones y 10 desempleadas; en Teresa de Cofrentes, con 13 y 12 respectivamente; y en Cofrentes, donde ocho hombres buscan trabajo frente a seis mujeres. Se trata de una dinámica poco habitual en el mercado laboral valenciano, donde la desocupación suele tener siempre rostro de mujer.
Veteranía y hegemonía de los servicios
El factor que sí se cumple sin excepciones es la dificultad para salir del paro a medida que avanza la edad. De los 406 demandantes de la comarca, 254 superan la barrera de los 44 años, lo que supone más del 62 % del total. En el extremo opuesto, el desempleo juvenil tiene un volumen muy residual, con solo 25 menores de 25 años buscando una oportunidad, mientras que la franja intermedia, entre los 25 y los 44 años, agrupa a 127 personas.
En cuanto a los sectores de actividad, la hegemonía de los servicios es absoluta y evidencia el modelo económico del valle. Un total de 300 personas proceden del sector terciario, tres cuartas partes del global comarcal. La industria se mantiene muy lejos como segundo bloque con 47 parados, arrastrada casi en su totalidad por Ayora, que aporta 39 de esos demandantes. Aún menor es el impacto de la construcción, con 29 inscritos, y la agricultura, que apenas contabiliza 15 personas sin empleo en el conjunto de las siete localidades. El colectivo de demandantes sin ninguna ocupación anterior aporta 15 personas a los registros del valle.