El nuevo decreto regulador de los bous al carrer en la Comunitat Valenciana arranca con polémica meses antes de su entrada en vigor, prevista para el próximo 1 de enero. El Consell Valencià de Col·legis Veterinaris (CVCV) ha lanzado una seria advertencia pública tras analizar el texto aprobado por el Consell: la nueva normativa está lejos de cumplir con el objetivo de «garantizar el bienestar animal» en la totalidad de los festejos.
La organización veterinaria lamenta profundamente que se haya perdido «una oportunidad histórica» para equiparar la Comunitat Valenciana al resto de España —a excepción de Navarra—, donde la presencia de estos profesionales sanitarios sí está plenamente regulada y garantizada en todas las modalidades taurinas.
Avances positivos pero insuficientes
A pesar de las críticas globales, el CVCV valora como un paso adelante que, por primera vez, el decreto reconozca expresamente las funciones del veterinario como asesor en festejos con toros o vacas cerriles. Entre estas labores destacan la revisión de documentación sanitaria, la verificación de la identidad de las reses, el control de las condiciones climáticas (para evitar golpes de calor) y la supervisión del estado físico de los animales.
Sin embargo, los veterinarios denuncian que estos avances quedan completamente descafeinados. La razón principal es que la contratación de un veterinario seguirá siendo potestad de los promotores de los festejos en la gran mayoría de sus modalidades, en lugar de ser un requisito obligatorio por ley.
«Resulta muy complicado de entender que la contratación del veterinario, que es el único profesional específicamente formado para valorar el bienestar del toro de lidia, siga siendo potestativa», critica Herminia González-Albo, representante del CVCV en la Comisión de Festejos Taurinos Tradicionales.
La «incoherencia» de los encierros de reses emboladas
Desde el colegio profesional tachan de «contradictorio» e «incoherente» el reparto de funciones de la nueva norma. El decreto establece una única excepción donde la presencia veterinaria sí será obligatoria: los encierros de reses emboladas. En esta modalidad, el profesional deberá supervisar a los animales antes, durante el encendido de las bolas y después del festejo, emitiendo un informe en caso de detectar indicios de maltrato.
Para el CVCV, carece de base científica que los objetivos de trazabilidad, sanidad y bienestar animal se consideren necesarios en unas modalidades y se ignoren en otras.
Dudas legales y falta de transparencia
Otro de los puntos de fricción radica en la regulación de las condiciones de los cajones, corrales y chiqueros. Aunque se han desarrollado normativas específicas para estos espacios, el decreto otorga la función de «verificar» su cumplimiento al director del festejo, dejando al veterinario un mero papel de «asesor». Esta decisión ha despertado dudas sobre su compatibilidad con la legislación europea de bienestar animal, una postura que también han defendido los representantes del Colegio de Aparejadores.
Por último, el CVCV ha criticado la falta de transparencia de la Conselleria de Emergencias e Interior, que no atendió la petición formal de la entidad para conocer el texto íntegro de la norma antes de su aprobación. Por este motivo, el colectivo de veterinarios de la Comunitat Valenciana se reserva su opinión final y no descarta emprender acciones legales antes de que el decreto entre en vigor el próximo año.
