El yacimiento del Pico de los Ajos en Yátova cierra sus trabajos sobre el terreno tras 10 campañas de excavación que han permitido sacar a la luz valiosos testimonios de la cultura ibérica. La Universitat de València y el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia concluyen así esta etapa en un asentamiento habitado entre hace 2.900 y 2.000 años, catalogado como Bien de Interés Cultural y célebre por albergar una de las colecciones de inscripciones ibéricas en plomo más relevantes que se conocen.
A lo largo de este decenio, la intervención ha abarcado las tres hectáreas de extensión del poblado, ubicado a más de 1.000 metros de altitud en la cumbre noroccidental de la Sierra Martés. Las intervenciones arqueológicas han descubierto espacios destinados al hábitat, al trabajo y al almacenamiento, además de un complejo sistema defensivo articulado por un foso, una torre y una puerta principal. En la presente campaña final, los esfuerzos se centran en exhumar un edificio con posible función residencial en la vertiente septentrional del enclave.
El proyecto abre ahora una fase dedicada al análisis de laboratorio y al estudio pormenorizado de los materiales recuperados, entre los que se encuentran piezas cerámicas, metálicas, numismáticas, pastas de vidrio, restos de fauna, carbones y semillas. “El proyecto ha permitido avanzar en el conocimiento de las sociedades ibéricas de la actual zona valenciana, en particular en los siglos posteriores a la conquista romana, en un complejo contexto de contacto y cambio cultural conocido como romanización”, explican los codirectores científicos de la intervención y docentes del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la UV, Consuelo Mata y David Quixal.
A partir de este momento, el Ayuntamiento de Yátova y el Museo de Prehistoria de Valencia asumirán la labor de preservar y consolidar las estructuras exhumadas, reforzar las visitas guiadas y potenciar la divulgación de este enclave integrado en la Ruta de los Íberos. La labor sobre el terreno ha contado además con una vertiente formativa muy destacada, por la que han pasado cerca de 60 estudiantes universitarios, y cuyos hallazgos ya se han difundido en escenarios como el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en las jornadas de la universidad estacional de UVSocietat celebradas en el propio municipio.
