Un impulso histórico para la seguridad hídrica y la biodiversidad en la comarca de Camp de Túria. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha puesto en marcha una actuación de restauración ambiental en el barranco del Carraixet a su paso por Bétera. Con un presupuesto superior a los 520.000 euros, los trabajos actuarán sobre más de 50.000 metros cuadrados a lo largo de 650 metros de cauce con un doble objetivo: regenerar el ecosistema autóctono y convertir la zona en una barrera natural más resistente frente a inundaciones y episodios de sequía.
Una ‘esponja’ natural frente a riadas y sequías: el proyecto SpongeWorks
El gran elemento diferencial de esta intervención es que el tramo restaurado de Bétera se incorporará formalmente como proyecto piloto al programa europeo SpongeWorks, una iniciativa internacional en la que participa la CHJ para desarrollar «soluciones basadas en la naturaleza».
El proyecto busca transformar el suelo del cauce en una suerte de esponja capaz de retener, infiltrar y almacenar el agua de forma eficiente. Mediante el seguimiento científico, la CHJ comparará el comportamiento del barranco regenerado con vegetación nativa respecto a las zonas invadidas por la caña común, midiendo cómo influye la flora autóctona en la absorción del terreno ante grandes avenidas de agua o periodos estivales prolongados.
La estrategia contra la caña común: lonas opacas durante 18 meses
La primera fase de los trabajos, que se prolongará hasta el próximo mes de octubre, se centra en la retirada de residuos y la eliminación de especies exóticas e invasoras que asfixian el ecosistema, como la caña común (Arundo donax), el ailanto, las acacias, la falsa pimienta y las casuarinas.
Para erradicar la caña sin emplear productos agresivos, la CHJ aplicará una técnica de sombreado y elevación de temperatura de alta efectividad: Tras triturar e integrar los restos vegetales en el terreno, se instalará una cobertura textil opaca de geotextil durante un mínimo de 18 meses o dos veranos consecutivos. Al privar al suelo de la luz solar, se impide la fotosíntesis y se agotan por completo los rizomas subterráneos de la planta para evitar que vuelva a brotar.
Hacia un bosque de ribera autóctono
Una vez completado el agotamiento de las especies invasoras, en febrero de 2029 comenzará la segunda fase con la retirada de las lonas geotextiles y la plantación masiva de especies autóctonas del bosque de ribera.
Las actuaciones se ejecutan de forma coordinada con la Generalitat Valenciana —que ya intervino en un tramo aguas abajo— y cuentan con el compromiso del Ayuntamiento de Bétera, que asumirá el mantenimiento posterior del cauce para consolidar de forma permanente la transformación de este enclave natural.
