La cuenca del Júcar, que atraviesa buena parte de la provincia de Valencia y afecta directamente a comarcas como la Ribera Alta, la Ribera Baixa, la Marina Baja o la Plana Baixa, necesita una inversión estimada de 9.057 millones de euros entre 2026 y 2035 para hacer frente a la sequía estructural y al creciente riesgo de inundaciones.
Así lo recoge el informe Estrategia e inversión para la eficiencia y resiliencia hídrica en España, elaborado por la empresa de ingeniería TYPSA y SEOPAN (Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras de España), que analiza las necesidades de infraestructuras del agua en todo el país. De los más de 103.800 millones de euros previstos a nivel nacional, más de 9.000 millones corresponden a la Demarcación Hidrográfica del Júcar, una de las más vulnerables de España frente al cambio climático.
En la provincia de Valencia, las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baixa presentan el mayor riesgo de inundación dentro de la cuenca. Municipios atravesados por el río Júcar y sus afluentes han sufrido en los últimos años episodios extremos, especialmente tras la DANA de octubre de 2024, que evidenció la fragilidad del sistema frente a lluvias torrenciales.
Según el estudio, 496.000 personas viven en zonas inundables de alto riesgo dentro de la cuenca del Júcar, lo que supone una parte significativa de los 2,37 millones de ciudadanos expuestos en toda España. El 25% de las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación identificadas en el país se encuentran en cuencas mediterráneas, entre ellas la del Júcar.
Pero el problema no es solo la inundación. La cuenca sufre también una escasez hídrica estructural que se ha intensificado por el aumento de la demanda agrícola y urbana, junto a la variabilidad climática. Las previsiones apuntan a una reducción de las aportaciones naturales de agua de entre el 12% y el 21% en los próximos años como consecuencia del cambio climático, lo que afectará de manera directa a regadíos, abastecimiento urbano y equilibrio ambiental.
Inversiones previstas en territorio valenciano
El informe detalla las actuaciones prioritarias previstas en la cuenca del Júcar, muchas de ellas con impacto directo en municipios valencianos.
La mayor partida, 4.698 millones de euros, se destinaría a infraestructuras del ciclo urbano del agua, incluyendo renovación de redes y adaptación de sistemas de saneamiento, una cuestión clave para municipios con redes antiguas y vulnerables a lluvias intensas.
Otros 1.809 millones se dedicarían a medidas estructurales de gestión del riesgo de inundación, orientadas a prevenir y reducir daños en zonas urbanas y agrícolas.
Se contemplan además 1.000 millones de euros para Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible (SUDS), tanques de tormenta y actuaciones que eviten la entrada de escorrentía urbana en colectores, herramientas fundamentales para ciudades medias y grandes de la provincia de Valencia.
En materia de adaptación al cambio climático, se prevén 893 millones de euros para aumentar recursos disponibles y mejorar la reutilización del agua, con especial relevancia para el riego agrícola en zonas como la Ribera o la Marina.
Asimismo, 300 millones se destinarían a mejorar el cumplimiento ambiental en el Dominio Público Hidráulico, 209 millones a digitalización y monitorización del ciclo integral del agua —incluyendo sistemas de alerta temprana— y 99 millones a infraestructuras verdes en cauces y llanuras de inundación.
En el ámbito valenciano destacan además inversiones vinculadas a la regulación y abastecimiento en la Marina Baja y actuaciones para la gestión integrada del agua de riego en municipios como Almenara, Xilxes, la Vall d’Uixó y Moncofa, en la provincia de Castellón, también integrados en la demarcación del Júcar.
DANA 2024 y actuaciones urgentes
El informe incorpora un programa extraordinario de 4.051 millones de euros en actuaciones urgentes para cuencas afectadas por la DANA de octubre de 2024, gran parte de ellas correspondientes al Júcar.
Los autores del estudio advierten de que, aunque la planificación hidrológica ha recuperado retrasos acumulados, el nivel de ejecución de las medidas previstas apenas alcanza el 30% debido a limitaciones presupuestarias y a la lentitud de los procesos de contratación pública. En muchos casos, desde que se proyecta una infraestructura hasta que entra en servicio puede transcurrir más de una legislatura.
Desde SEOPAN señalan que la escasez hídrica ya no es un fenómeno excepcional sino estructural, especialmente en cuencas como la del Júcar, donde la presión sobre el recurso es elevada.
Para las comarcas valencianas, la cuestión no es solo ambiental sino también social y económica: la seguridad hídrica condiciona el abastecimiento urbano, el regadío, la industria agroalimentaria y la protección de miles de viviendas situadas en zonas de riesgo.
La inversión prevista busca reforzar la resiliencia del territorio frente a sequías prolongadas e inundaciones abruptas, en un contexto en el que el cambio climático ya está modificando el régimen de lluvias y el comportamiento de los cauces mediterráneos.
