La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha dado un paso decisivo para culminar las obras de adecuación y protección en el casco urbano de Chiva tras la devastadora DANA de octubre de 2024. El organismo ha comenzado esta semana una campaña de estudios geotécnicos en el tramo final del barranco del Poyo, con el foco puesto en el entorno del puente viejo, para definir una solución constructiva definitiva que garantice la seguridad de las edificaciones colindantes.
Esta intervención inicial marcará la hoja de ruta para una actuación integral que contará con una inversión estimada de cinco millones de euros. El anteproyecto de esta obra de gran calado técnico estará redactado antes de que finalice el año.
Trabajos sobre el terreno para garantizar la estabilidad
Durante estas jornadas, maquinaria especializada realiza sondeos directos sobre el lecho del barranco para tomar muestras en cinco puntos clave. El objetivo fundamental de estas prospecciones es analizar la resistencia a cortante del terreno y determinar los ángulos de talud óptimos según la composición del suelo.
Desde la Dirección Técnica de la CHJ señalan que se trata de una intervención de «alta complejidad» debido a su ubicación directa dentro del entramado urbano y la extrema proximidad de varias viviendas al cauce. Por estas razones, la Confederación optó por la vía de tramitación ordinaria en lugar de la vía de urgencia aplicada en las reparaciones estructurales iniciales. Este procedimiento permite estudiar con mayor rigor técnico las diferentes alternativas constructivas y garantizar la máxima seguridad para la población.
Refuerzo complementario y un millón de euros adicional
De forma paralela a este proyecto principal, la CHJ tramita una partida cercana al millón de euros destinada a ejecutar trabajos inmediatos de adecuación y refuerzo en el mismo tramo final y aguas abajo del puente viejo. Entre las medidas contempladas destaca la consolidación de la margen derecha del barranco para asegurar los cimientos de las estructuras colindantes.
En un reciente encuentro con el Ayuntamiento de Chiva, la Confederación trasladó su disposición para incorporar propuestas locales a esta partida complementaria, identificando conjuntamente los puntos más vulnerables del recorrido urbano.
Reducción del caudal mediante zonas de laminación
Para abordar el problema del barranco del Poyo de forma global y prevenir nuevos episodios catastróficos, el organismo avanza también en la redacción de un plan de contención de avenidas. La actuación contempla la creación de zonas de laminación en los barrancos de Cañadillas, Covatillas, Contienda y Gallo, encomendadas a la UTE TYPSA-GECIVAL.
Estas áreas actuarán como balsas de retención temporal durante periodos de lluvias intensas, laminando las puntas de caudal, retrasando la llegada del agua al casco urbano de Chiva y reduciendo drásticamente tanto la velocidad como la altura de las avenidas aguas abajo.