Unos 1.000 vecinos del Valle de Ayora-Cofrentes han vuelto a salir a la calle este fin de semana en las localidades de Jalance y Teresa de Cofrentes para expresar el rechazo unánime de la comarca al proyecto del macrovertedero proyectado en Zarra por la empresa TRECO Gestión de Residuos S.L.. Las movilizaciones, celebradas el viernes 28 y el sábado 29 de agosto con el impulso de los ayuntamientos de la zona y la Plataforma contra el vertedero de Zarra, dan continuidad a las concentraciones iniciadas en julio y constatan que la oposición social sigue viva ante una instalación que el vecindario considera una amenaza directa para las carreteras, el paisaje, el modelo de vida y los recursos hídricos locales.
El expediente se encuentra en la Dirección General de Calidad y Educación Ambiental para la incorporación de informes sectoriales, una fase en la que se han admitido a trámite nuevas alegaciones redactadas por la Asociación Naturalista de Ayora y La Valle y por diversos ayuntamientos comarcanos ya personados en el procedimiento. En el transcurso de los actos se informó a los asistentes de que la tramitación suma ya dos dictámenes técnicos desfavorables emitidos por las administraciones titulares de las vías de acceso.
Por una parte, la Diputación de Valencia cuestiona el acceso proyectado desde Jarafuel por la carretera CV-441, mientras que el Servicio de Carreteras de la Generalitat Valenciana desaconseja la opción de la CV-440 desde Ayora. Ambos documentos concluyen que las vías públicas no reúnen la capacidad técnica necesaria para absorber el paso del tráfico pesado y advierten de que la empresa no ha evaluado el impacto que supondría el cruce continuado de camiones de gran tonelaje por mitad de los núcleos urbanos de Ayora y Jarafuel, con los consiguientes problemas de seguridad vial y molestias para la ciudadanía.
Durante los actos también se contestó a las recientes manifestaciones radiofónicas del director general de Calidad y Educación Ambiental, Jorge Blanco Coll, quien defendió la necesidad y seguridad de este tipo de infraestructuras. La entidad vecinal replicó que el plan de Zarra no responde a una ordenación pública orientada a la proximidad y la protección del territorio, sino a una iniciativa privada concebida para enterrar basura a gran distancia de los centros de producción. El colectivo recordó que la planta podría acoger residuos del resto de España e incluso de otros países de la Unión Europea, convirtiendo la comarca en un destino final de desechos.
La entidad alertó además del riesgo de situar un vertedero sobre terrenos cuya impermeabilización natural es dudosa, justo encima de acuíferos estratégicos para el abastecimiento de la zona. El colectivo continuará con las acciones de protesta e información durante las próximas semanas a la espera de nuevos informes desfavorables en septiembre. Al mismo tiempo, reclama a la Generalitat Valenciana actuar con prudencia y firmar la Declaración de Impacto Ambiental negativa para archivar el proyecto de forma definitiva.
