El periodismo, la comunicación y la escena de la música electrónica de València y de toda la Comunitat Valenciana despiden a Santiago Sánchez Gallardo, fallecido el pasado 20 de agosto a los 26 años. El joven comunicador deja una profunda huella en el sector tras una intensa trayectoria profesional vinculada a los grandes festivales, los medios de comunicación y su incansable afición por el Valencia CF.
Nacido el 1 de abril de 2000, Sánchez Gallardo representaba a una nueva generación de profesionales que supo fusionar su vocación periodística con sus grandes pasiones. A lo largo de los últimos años, desarrolló una carrera ascendente que le llevó a liderar el proyecto TM101 desde 2023. Su labor se centró de manera directa en el ámbito de las relaciones públicas y la comunicación de eventos multitudinarios como el Medusa Festival y el Zevra Festival, dos de las citas musicales con mayor impacto en el territorio.
Su papel en la industria musical no se limitó en ningún momento a la mera comunicación externa. El periodista conocía el sector desde dentro y participaba de forma activa en el complejo engranaje que hace posible la apertura de puertas de un gran evento, tratando a diario con artistas, promotores y equipos de campaña. Esta visión integral de la industria le impulsó a dar un salto hacia el ámbito empresarial y tecnológico en 2025, asumiendo labores de desarrollo de negocio en la firma Fourvenues, enfocada en la gestión de eventos y el ocio nocturno.

Una firma reconocida en la prensa musical electrónica
La faceta de redactor fue otra de las grandes constantes en su corta pero muy prolífica trayectoria profesional. Su firma acompañó de manera habitual a los lectores de diversas cabeceras de referencia especializadas en la escena electrónica, publicando artículos en medios como DJ Mag España, EDM.com y Vicious Magazine. A través de sus textos, el periodista contribuyó de forma activa a dar visibilidad al trabajo de artistas emergentes, clubes y nuevas tendencias sonoras.
Más allá de la música electrónica, su vida estuvo fuertemente ligada al deporte y, de manera muy especial, al Valencia CF. Esta profunda devoción por el fútbol se reflejó también en su faceta profesional a través de colaboraciones con el diario deportivo Superdeporte. Ambos mundos, aparentemente distantes sobre el papel, compartían para él un elemento central fundamentado en la capacidad de generar emociones y construir comunidades sólidas en torno a una pasión compartida.
El sector de la música electrónica, pese a su enorme magnitud internacional, funciona a menudo a nivel local como una familia donde los profesionales coinciden recurrentemente en salas de prensa y pistas de baile. Por ello, la ausencia de un talento joven se siente hoy de forma especialmente dolorosa entre quienes compartieron con él charlas entre escenarios, proyectos comunes o partidos de fútbol, momentos cotidianos que superan cualquier currículum.
Su marcha prematura, apenas cuatro meses después de cumplir los 26 años, deja un vacío inmenso en el tejido cultural y comunicativo. Compañeros de profesión, artistas y promotores de la escena lloran la pérdida de un profesional apasionado y de un valencianista fiel, cuyos textos y recuerdo permanecerán muy presentes entre todas las personas que tuvieron la oportunidad de cruzarse en su camino.