Guardia Civil ha asestado un importante golpe al tráfico de sustancias de diseño en la Costa Blanca. Agentes del Destacamento Fiscal y de Fronteras han intervenido en el puerto de Dénia un cargamento masivo de 1.008 botellas de óxido nitroso, popularmente conocido como «gas de la risa», cuyo valor en el mercado negro supera los 35.000 euros. El material iba a ser embarcado en un ferry con destino inminente a las Islas Baleares para abastecer el ocio nocturno.
Los hechos, que han trascendido ahora tras las primeras investigaciones, se produjeron durante un control rutinario de resguardo fiscal en la zona de embarque del puerto dianense. Los agentes procedieron a dar el alto al conductor de una furgoneta sospechosa. Al inspeccionar la parte trasera del vehículo, descubrieron un total de 168 cajas que ocultaban las botellas de gas, de 640 gramos cada una.
El conductor del vehículo, un hombre de 38 años, fue incapaz de acreditar la procedencia legal de la mercancía ni de justificar el motivo de su transporte. Ante la falta de documentación, la Guardia Civil procedió a la aprehensión inmediata de todo el cargamento y a la instrucción de diligencias por una presunta infracción a la Ley de Impuestos Especiales.
El destino de la mercancía y la conexión con las Baleares
Todo el material incautado ha quedado ya a disposición de la Aduana e Impuestos Especiales de Alicante. Mientras tanto, los investigadores mantienen las pesquisas abiertas para esclarecer el origen exacto del producto y el entramado de distribución, por lo que no se descartan nuevas detenciones en las próximas horas.
Este tipo de intervenciones en los puertos que conectan la península con Ibiza y Mallorca se han intensificado de cara a la temporada estival, un periodo donde el consumo de esta sustancia psicoactiva se dispara de forma alarmante.
¿Qué es el «gas de la risa» y por qué alarma a las autoridades?
El óxido nitroso se ha convertido en una de las sustancias más perseguidas en las zonas de ocio nocturno. Su uso recreativo se basa en efectos rápidos y de corta duración que proporcionan una sensación momentánea de euforia, bienestar y desinhibición. Por lo general, los consumidores rellenan globos con el gas proveniente de botellas (como las incautadas en Dénia) para inhalarlo directamente.
Sin embargo, detrás de esa falsa diversión se esconden consecuencias médicas críticas. La Guardia Civil ha aprovechado la operación para recordar los graves riesgos para la salud que acarrea su consumo:
- Alucinaciones visuales y auditivas graves.
- Hipoxia (falta de oxígeno en la sangre y órganos).
- Daño neurológico irreversible.
- Quemaduras internas causadas por el frío extremo al salir el gas a presión.
