La Generalitat ejecutará un plan de limpieza y renaturalización en 160 kilómetros de cauces de 53 municipios valencianos, con una inversión inicial de 56,4 millones de euros. La actuación abarcará 400 hectáreas de las cuencas del Túria, el Poyo, el Magro y el barranco de Picassent, un área equivalente a unos 570 campos de fútbol donde se erradicará la caña invasora y se plantarán cerca de 400.000 árboles y plantas autóctonas para reducir los riesgos de riadas e incendios.
El despliegue de los trabajos ha arrancado con la inspección del tramo del río Túria a su paso por Vilamarxant. «Queremos reconciliar a la ciudadanía con sus barrancos y riberas, que vuelvan a percibirlos como espacios verdes seguros que además ofrecen alternativas de ocio y esparcimiento», ha explicado el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, durante una visita técnica junto al alcalde del municipio, Héctor Troyano, y la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo.
La erradicación de la caña atiende a estrictos criterios de seguridad. Esta especie seca resulta muy inflamable y sus tallos huecos bloquean el paso del agua en caso de desbordamiento, por lo que su sustitución por vegetación de ribera mejorará la capacidad de infiltración del terreno. Solo durante las inundaciones provocadas por la DANA, las cuencas acumularon más de un millón de toneladas de residuos, de las cuales 20.000 toneladas correspondían a cañas arrastradas. Su retirada supuso el mayor gasto autonómico de la reconstrucción, con una factura de 225 millones de euros.
Intervención en cuatro grandes cuencas hidrográficas de la Generalitat
El despliegue territorial de las máquinas se extenderá a lo largo de 53 términos municipales, recogidos en registros oficiales como el archivo Municipios y comarcas a 1 de enero de 2026.xlsx. La mayor cobertura se dará en la cuenca del Magro con 23 localidades, incluyendo Alborache, Alfarb, Algemesí, Buñol, Camporrobles, Carlet, Catadau, Caudete de las Fuentes, Dos Aguas, Fuenterrobles, Guadassuar, l’Alcúdia, Llombai, Macastre, Montroi, Montserrat, Real, Requena, Siete Aguas, Sinarcas, Turís, Utiel y Yátova.
Por su parte, en el área del Túria las labores alcanzarán 14 poblaciones, entre ellas Calles, Domeño, Loriguilla, Sot de Chera, Chulilla, Gestalgar, Bugarra, Pedralba, Vilamarxant, Riba-roja, Paterna, Manises y Quart de Poblet. En la zona del Poyo beneficiará a 11 municipios: Chiva, Cheste, Riba-roja, Quart de Poblet, Aldaia, Alaquàs, Torrent, Picanya, Paiporta, Catarroja y Massanassa. Finalmente, el barranco de Picassent comprenderá trabajos de adecuación en tres localidades: Picassent, Alcàsser y Beniparrell.
Aunque la titularidad de los cauces pertenece a la Administración General del Estado, el Consell asume estas labores de prevención en los tramos donde no ha actuado la Confederación Hidrográfica del Júcar. Esta primera fase, integrada en el Plan Endavant, se centra en las áreas afectadas por el temporal. Posteriormente, la planificación autonómica prevé extender el mantenimiento a otros cauces clasificados con un periodo de retorno de 500 años, como es el caso del barranco del Carraixet, para afrontar con mayores garantías la llegada de futuros eventos climatológicos extremos.