La Procesó Cívica del 9 d’Octubre en Torrent hizo este año una parada especial. La Real Senyera se detuvo ante la escultura de Jaume I en la avenida al Vedat, donde se depositó una corona en recuerdo del monarca, en el año en que se cumplen 750 años de su muerte.
La escultura, obra de Rafael Pi Belda y financiada conjuntamente por Caixa Rural Torrent y el Ayuntamiento, preside ya ese tramo de la avenida como recuerdo permanente de la vinculación del rey con la ciudad.
La jornada arrancó con la salida de la Real Senyera al balcón del Ayuntamiento y su bajada solemne, al son de la «Marxa de la Ciutat» y con 21 salvas de honor. Tras ella desfilaron la corporación municipal, las fuerzas de seguridad, Protección Civil, el Acuartelamiento Aéreo El Vedat, las Falleras Mayores de Torrent de 2027 y sus cortes de honor, los capitanes de Moros y Cristianos, que portaron la enseña, y representantes de entidades festivas, culturales, sociales, vecinales y deportivas.
La alcaldesa, Amparo Folgado, explicó en su discurso que el objetivo era que Jaume I «tuviera un lugar propio en Torrent, visible y cercano, formando parte de la vida cotidiana de la ciudad». Folgado recordó que la relación del monarca con el municipio está documentada desde el siglo XIII: «Antes incluso de entrar en València, ya había dejado el nombre de Torrent escrito en la historia».
La alcaldesa trazó también un paralelismo con el presente: «Ocho siglos después, a nosotros nos corresponde seguir uniendo: barrios y urbanizaciones, generaciones, a quienes han nacido aquí y a quienes un día llegaron y decidieron quedarse». El concejal de Cultura, Aitor Sánchez, defendió por su parte una ciudad «abierta, acogedora y plural» y zanjó: «Hoy lo decimos bien claro: todos somos valencianos».
Ya en la Plaça Major, la Unió Musical de Torrent, dirigida por Frank De Vuyst, interpretó tres movimientos del poema sinfónico «El nou d’Octubre», de Bernardo Adam Ferrero, con una proyección de estética medieval sobre la Torre y las locuciones de Saray García sobre la València de 1238. Tras el Himno Regional, a cargo del torrentino Pascual Andreu, y el Himno Nacional, un castillo de fuegos artificiales de Pirotecnia Vulcano cerró la celebración.









































