La llegada de la borrasca Nils ha sumido a la Comunitat Valenciana en un episodio meteorológico crítico durante estas últimas horas de los días 10 y 11 de febrero. El protagonista absoluto está siendo el viento de poniente, que ha soplado con intensidad huracanada en diversos puntos del territorio, obligando a Emergencias de la Generalitat (GVA 112) a activar y ampliar los avisos de nivel naranja. Este viento, caracterizado por ser seco y cálido, no solo ha puesto en alerta a los cascos urbanos por desprendimientos, sino que ha disparado el riesgo de incendios forestales a niveles extremos en toda la provincia de Valencia y el norte de la de Alicante.
Los datos recogidos por el servicio de Emergencias 112 y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirman la violencia del temporal, especialmente en el norte en las comarcas de Castelló. En Rossell se ha registrado la racha más potente con 111km/h, Culla 106 km/h, Atzeneta del Maestrat 104 km/h y la Pobla de Benifassà 103 km/h. Otros municipios como Vilafranca y Sacanyet han llegado a los 100 km/h, mientras que en la provincia de València localidades como Llíria han rozado esa cifra con 99 km/h, seguidas por Buñol con 97 km/h y el propio aeropuerto de Manises, donde las ráfagas han marcado los 82 km/h.
Ante este escenario, los consorcios provinciales de bomberos de València, Alicante y Castelló, junto a los bomberos municipales de València, han mantenido una actividad frenética. En la capital valenciana se han realizado múltiples intervenciones para el saneamiento de fachadas y la retirada de ramas en calles céntricas, mientras que en el resto de la provincia el Consorcio de Valencia ha trabajado en la estabilización de elementos urbanos y cartelería en municipios como la Pobla de Vallbona o Aldaia. La precaución ha llevado a numerosos ayuntamientos a decretar el cierre preventivo de parques y jardines ante el peligro de caída de arbolado de gran porte, recomendando a la población evitar desplazamientos innecesarios y alejarse de cornisas o andamios.
El fenómeno del poniente ha tenido también una traducción directa en los termómetros, dejando temperaturas inusuales para un mes de febrero que han superado los 25 °C en puntos de la Safor, como Miramar. Esta combinación de calor y viento seco ha forzado a la Generalitat a prohibir cualquier quema agrícola y a extremar la vigilancia en las masas forestales. La previsión oficial de Aemet indica que, aunque la borrasca Nils empezará a desplazarse, el viento de componente oeste seguirá soplando con fuerza durante la tarde de este miércoles, con rachas que se mantendrán sobre los 90 km/h antes de iniciar un descenso gradual de la intensidad ya entrada la madrugada del jueves.