Un estudio elaborado por la Generalitat ha localizado 1.550 hectáreas de suelo seguro y libre de riesgo de inundación en el área metropolitana de València, unos terrenos que tendrían capacidad para albergar la construcción de más de 131.000 nuevas viviendas. El informe, basado en la cartografía generada tras la dana de 2024, analiza un total de 1.951 kilómetros cuadrados correspondientes a 86 municipios.
Además del espacio residencial, el rastreo territorial ha permitido detectar cerca de 1.600 hectáreas aptas para acoger usos industriales y logísticos. Esta radiografía ha sido presentada por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, junto a la alcaldesa de València, Mª José Catalá, con el objetivo de facilitar a los ayuntamientos la búsqueda de las ubicaciones más seguras para sus futuros desarrollos urbanísticos en un momento crítico para el acceso a la vivienda.
«No es una propuesta para urbanizar de forma automática ni una clasificación definitiva de suelo», ha aclarado Pérez Llorca. El jefe del Consell asegura que se trata de un instrumento orientado a devolver la confianza ciudadana y garantizar a los vecinos que sus nuevas casas o negocios se asentarán en zonas sin peligro. El modelo que dibuja el documento plantea crecimientos compactos, próximos a los actuales núcleos urbanos, dotados de servicios y transporte público, y apartados de las áreas vulnerables al agua.
Planificación combinada con obras de defensa hídrica
La identificación de estas parcelas seguras avanza en paralelo a la revisión del Patricova, el plan autonómico de prevención de inundaciones. Entre las nuevas exigencias, la normativa reforzará las garantías de construcción en los nuevos edificios, introduciendo medidas como la obligación de elevar las plantas habitables o la restricción a los aparcamientos subterráneos. No obstante, el president advierte que la ordenación sobre plano no basta por sí sola. «La ordenación del territorio hay que completarla con las obras de defensa hídrica pendientes», ha afirmado.
Para blindar estos desarrollos, la Generalitat insiste en la necesidad de ejecutar encauzamientos, construir balsas de laminación y retirar los obstáculos que dificultan el paso del agua. El diseño de este mapa ha contado con la colaboración de los ayuntamientos afectados por la riada y ha sido objeto de diálogo con la Confederación Hidrográfica del Júcar, organismo que también ha participado en la actualización de los protocolos autonómicos de protección frente a inundaciones.









































