La borrasca Harry ha comenzado a remitir tras 48 horas de extrema inestabilidad que han dejado una Comunitat Valenciana dividida entre el paisaje invernal del interior y la devastación en el litoral. El temporal, que alcanzó su punto crítico durante la jornada del martes, ha obligado a los servicios de emergencia y equipos de mantenimiento a trabajar de forma ininterrumpida para paliar los cuantiosos daños en infraestructuras y garantizar la seguridad vial en toda la región.
El fenómeno más destructivo de este episodio ha sido el fuerte temporal marítimo, con olas que han alcanzado los seis metros de altura y han provocado una regresión costera crítica en numerosos municipios. En localidades como Moncofa y Nules, el mar ha sobrepasado los paseos marítimos, levantando pavimentos y arrastrando hacia el interior mobiliario urbano, rocas y restos de vegetación. Una situación similar se ha vivido en Burriana, donde el agua ha vuelto a inundar la zona de La Serratella, llegando a afectar directamente a las terrazas de las viviendas situadas en primera línea de costa.
La erosión ha sido especialmente severa en playas como las de Tavernes de la Valldigna y Almardà, en Sagunt, donde el embate del oleaje ha barrido literalmente los cordones dunares y las defensas de arena. En la ciudad de València, la fuerza del mar ha alcanzado las casetas de la Patacona y ha cubierto de rocas el entorno de la Malva-rosa y el Cabanyal. Este temporal marítimo ha venido además acompañado de rachas de viento extremas, que llegaron a registrar los 116 km/h en Xàbia y los 100 km/h en las Illes Columbretes, provocando la caída de árboles y daños materiales en estructuras portuarias.
Por su parte, las comarcas del interior norte de Castelló han vivido un episodio de nieve intenso que ha cubierto de blanco poblaciones como Morella, Herbés y Castell de Cabres. El Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón ha mantenido activo su dispositivo especial, desplegando máquinas quitanieves y saleros para trabajar de forma constante en las carreteras situadas entre Torremiró y Fredes. Estos trabajos han sido fundamentales para evitar el aislamiento de los municipios de la Tinença de Benifassà y Els Ports, garantizando la conectividad en una jornada marcada por las condiciones extremas.
Tras el paso de la borrasca, la Generalitat y las Diputaciones provinciales iniciarán en las próximas horas una evaluación pormenorizada de los desperfectos. Los ayuntamientos costeros ya han comenzado a reclamar actuaciones de urgencia y soluciones estructurales para proteger sus fachadas marítimas ante la violencia de los temporales. Aunque el Centro de Coordinación de Emergencias ha rebajado los avisos, se mantiene la recomendación de extremar la precaución, tanto en la costa por el mar de fondo como en el interior, donde se espera que las bajas temperaturas generen placas de hielo en la red viaria durante la madrugada.