En una operación conjunta, la Guardia Civil y la Policía Nacional han logrado desmantelar un sofisticado grupo criminal dedicado al robo de vehículos y su posterior exportación ilícita. La red, compuesta por cuatro ciudadanos de origen bielorruso, operaba con una alta especialización técnica en las provincias de Alicante y Valencia, centrando su actividad logística en los municipios de Benidorm, Finestrat y Llíria.
Lo que más ha sorprendido a los investigadores es el avanzado «modus operandi» tecnológico del grupo. El proceso de sustracción no era aleatorio: primero seleccionaban los vehículos de determinadas marcas y les instalaban de forma discreta dispositivos de geolocalización (balizas GPS) para controlar todos sus movimientos.
En el momento del robo, los delincuentes utilizaban inhibidores de frecuencia para neutralizar los sistemas de alarma y seguridad del coche. Posteriormente, empleaban herramientas de apertura electrónica de última generación y máquinas clonadoras y codificadoras de llaves, lo que les permitía acceder y arrancar los turismos sin dejar rastro de fuerza aparente.
El proceso de «enfriamiento» y falsificación en Llíria
Una vez sustraídos, los vehículos eran trasladados a zonas apartadas para su «enfriamiento», evitando así que los sistemas de rastreo originales pudieran delatarlos. Tras unas semanas, los coches eran llevados a un chalet en Llíria, que funcionaba como centro de operaciones finales. Allí, la red utilizaba maquinaria especializada para el troquelado de nuevos números de bastidor y la colocación de etiquetas identificativas falsas, dándoles una apariencia de total legalidad con documentación fraudulenta de otros países europeos.
Registros en Benidorm, Finestrat y Llíria
La fase final de la operación se saldó con tres registros clave: una vivienda en Benidorm, un trastero en Finestrat (donde almacenaban gran parte del material) y el citado chalet de Llíria. En estas intervenciones, los agentes recuperaron ocho vehículos sustraídos y confiscaron un arsenal tecnológico: máquinas troqueladoras, espadines de apertura, placas de matrícula dobladas y módems portátiles para vehículos.
Los cuatro detenidos, varones de entre 40 y 50 años con antecedentes previos, ya han ingresado en prisión provisional. Se les imputan los delitos de robo con fuerza, falsificación de documento público y pertenencia a grupo criminal, cortando así una de las rutas más activas de tráfico ilícito de vehículos que conectaba la Comunitat Valenciana con el mercado internacional a través de Francia.
