El cierre del año 2025 ha dejado un panorama de contrastes en la seguridad en la Ribera Alta y en la Ribera Baixa. Según el último balance del Ministerio del Interior, la comparativa entre el cuarto trimestre (octubre-diciembre) y el tercer trimestre (julio-septiembre) revela cómo el factor de la estacionalidad marca profundamente la estadística criminal. Mientras que en los municipios costeros como Cullera y Sueca se registra un descenso drástico de la delincuencia de calle tras el fin de las vacaciones, la capital de la Ribera Alta, Alzira, experimenta una tendencia distinta marcada por la intensa actividad comercial propia del último tramo del año.
En Cullera, el impacto del fin de la temporada alta es el más evidente de toda la provincia. Al comparar el cuarto trimestre con el tercero de 2025, la criminalidad convencional ha caído un contundente 18,5%. Este descenso se traduce en cifras absolutas que reflejan la vuelta a la tranquilidad residencial: si entre julio y septiembre se registraron 915 infracciones penales convencionales, la cifra ha bajado hasta las 746 en el cierre del año. Los hurtos, que son el delito estrella durante el verano por las aglomeraciones en playas y paseos, han pasado de 312 casos en el tercer trimestre a tan solo 215 en el cuarto, lo que supone un alivio del 31% en la presión delictiva en las calles.
Una tendencia similar, aunque algo más moderada, se observa en Sueca. El municipio ha cerrado el cuarto trimestre con un descenso de la criminalidad total del 6,8% respecto al periodo estival. El dato más positivo para los vecinos de Sueca se encuentra en los robos con violencia e intimidación, que han bajado de los 14 incidentes registrados en el tercer trimestre a solo 9 en el último tramo del año, una mejora del 35,7%. No obstante, al igual que ocurre en el resto de la comarca, esta bajada en la «delincuencia física» se ve empañada por el comportamiento de los delitos en la red, que impiden que el descenso global sea todavía mayor.
Por el contrario, Alzira presenta una dinámica de ciudad de servicios que no entiende de vacaciones. En la capital de la Ribera Alta, la criminalidad convencional apenas ha variado un 0,5% entre el tercer y el cuarto trimestre de 2025, con 545 hechos delictivos frente a los 542 del trimestre anterior. Sin embargo, el análisis al detalle muestra que los robos con fuerza en domicilios y establecimientos sí han experimentado un repunte preocupante del 14,2% en este cierre de año, pasando de 42 a 48 casos. Este incremento se vincula directamente con el aumento de la actividad en los ejes comerciales de la ciudad durante la campaña de Navidad en comparación con el periodo más pausado de julio y agosto en el núcleo urbano.
El nexo de unión entre los tres municipios es, sin duda, la explosión de la cibercriminalidad en el cuarto trimestre. Al comparar este periodo con el tercer trimestre, las estafas informáticas han subido un 22,4% en Alzira, un 19,1% en Sueca y un 15,6% en Cullera. En términos de volumen, Alzira es la más afectada con 165 nuevos delitos informáticos registrados solo entre octubre y diciembre, frente a los 135 del trimestre anterior. Los ciudadanos de la Ribera, que en verano temían los hurtos en la playa, han terminado el año enfrentándose a un riesgo mucho mayor en sus transacciones digitales durante eventos como el Black Friday.
En resumen, el balance del Ministerio del Interior para el final de 2025 dibuja una Ribera con dos velocidades. Por un lado, la seguridad ciudadana en las calles de Cullera y Sueca respira aliviada con un descenso medio de los delitos de proximidad del 12% tras el verano. Por otro, Alzira se mantiene en guardia con una actividad delictiva más estable pero más centrada en el patrimonio. Para los tres municipios, el reto de 2026 será combatir un fraude digital que ya no distingue entre ciudades de costa o de interior y que ha cerrado el año como el delito con mayor crecimiento relativo en toda la comarca.
