Riba-roja de Túria ha puesto en marcha una ambiciosa maquinaria institucional y técnica para blindar el municipio frente a futuras catástrofes climáticas. A través de una estrategia bidireccional que combina grandes obras de ingeniería hidráulica de emergencia con una potente captación de recursos internacionales, la localidad busca dar una respuesta definitiva a los riesgos de inundabilidad que la DANA de octubre de 2024 puso de manifiesto de forma trágica.
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ya ha iniciado los trabajos de construcción de una mota de protección de 1.300 metros de longitud en el Barranco del Poyo. Esta infraestructura, situada en la margen izquierda de la A3, contará con una altura de entre 1,5 y 3 metros y está diseñada con un objetivo crítico: reducir en unos 400 m³/segundo los caudales que se dirigen hacia el Barranco de la Saleta. Esta intervención, que se prevé finalizada para el próximo mes de junio, será clave para proteger puntos neurálgicos como el Polígono de El Oliveral y el residencial La Reva, evitando que nuevas avenidas vuelvan a devastar el área industrial y residencial.
La estrategia hidráulica no se detiene en esta mota. Los técnicos de la CHJ han informado al alcalde, Robert Raga, sobre la creación de Zonas de Almacenamiento Controlado (ZACs) en terrenos agrícolas. Estas áreas de laminación permitirán reducir el caudal del Barranco Pozalet-Saleta de 400 a tan solo 150 m³/segundo. Además, se proyectan actuaciones aguas arriba en los términos de Chiva y Cheste, afectando a los barrancos de Cañadillas, La Contienda, Gayo, Vallejo de Covatillas, Cueva Morica, Grande y Hondo, con el fin de frenar la fuerza de las riadas antes de su llegada a Riba-roja.
Impulso económico: 9,5 millones de euros de la Unión Europea
De forma paralela a las obras sobre el terreno, el Ayuntamiento ha asegurado el músculo financiero necesario para la reconstrucción urbana. El pleno municipal ha aprobado la Agenda Urbana de Reconstrucción (AUR), un documento estratégico que permite a la localidad acceder a una subvención de 9,5 millones de euros de los fondos FEDER, enmarcados en el Plan EDIL. Esta agenda, aprobada con los votos del equipo de gobierno y la oposición de los grupos de derecha, redefine la planificación urbana con una mirada específica puesta en la resiliencia y la recuperación integral tras los daños de la DANA, valorados en su día en 22 millones de euros.
La Agenda Urbana de Reconstrucción no solo garantiza la funcionalidad de los servicios básicos y la rehabilitación de espacios naturales, sino que es un requisito indispensable de Europa para impulsar el relanzamiento social y económico del municipio. Gracias a este plan, Riba-roja podrá ejecutar transformaciones orientadas a reducir las vulnerabilidades territoriales y fortalecer el tejido productivo local, que fue severamente dañado durante los episodios de finales de 2024.
Protección domiciliaria y coordinación institucional
La estrategia antiriadas también desciende a la escala doméstica. En el marco de un nuevo Real Decreto en tramitación, se destinarán 1,55 millones de euros específicamente a Riba-roja para el «Programa de adaptación al riesgo de inundación en edificios y viviendas». Este presupuesto se invertirá en materiales y equipamientos que impidan la entrada de agua en los edificios o faciliten su evacuación, así como en planes municipales de emergencia.
Finalmente, el plan contempla soluciones a largo plazo como la apertura de la Ronda de Puerto de Valencia en el Parque Logístico de Valencia (PLV), un proyecto en el que la CHJ ya mantiene conversaciones con la Generalitat Valenciana para conectar un nuevo cauce con la Saleta. Con este despliegue de obras e inversiones, el alcalde Robert Raga ha subrayado que se está dando respuesta a una «reivindicación histórica» que garantizará la seguridad de los vecinos y la viabilidad de las empresas de Riba-roja de Túria en un nuevo escenario de emergencia climática.