Mientras la mayoría de los monumentos falleros se preparan para tomar las calles de ciudades a nivel del mar, la Villa de El Toro ya reclama su propio récord. Por tercer año consecutivo, este municipio castellonense presume de plantar la falla más ‘alta’ de toda la Comunitat Valenciana. El secreto no reside en los metros de su estructura de madera y cartón, sino en la altitud geográfica donde se ubica: unos imponentes 1.040 metros de altura que ninguna otra comisión del territorio valenciano logra alcanzar.
El alcalde de la localidad, José Arenes, destaca con orgullo la singularidad de esta cita que ya se ha convertido en una tradición ineludible. Según explica el primer edil, el origen valenciano de una gran parte de los vecinos del municipio fue el motor que impulsó esta celebración, la cual refleja la vitalidad y la energía de un pueblo que «no para». Arenes, que este año participa activamente como padre, subraya que la implicación ha ido creciendo año tras año, sumando cada vez más manos para que la fiesta sea completa.
La organización del festejo recae en las madres y padres de los alumnos del colegio público, contando con el apoyo de los maestros y la colaboración desinteresada de toda la población. El monumento de este año, calificado de «singular y atrevido», incluye guiños a las gélidas temperaturas que caracterizan a la comarca del Alto Palancia, aportando un toque de humor y sàtira local a la fiesta.
La programación oficial arrancará este viernes 13 de marzo a las 11:00 horas con la Plantà del monumento. La jornada no escatimará en detalles tradicionales, ya que las amas de casa del municipio se encargarán de cocinar los buñuelos de calabaza, higo y plátano que acompañarán a la fiesta antes de que las llamas consuman la falla en la Cremà. Para Arenes, esta celebración es la prueba de que las Fallas son una expresión identitaria que une a los vecinos y que convierte a El Toro en un rincón único en el mundo para disfrutar de la tradición.
