La Guardia Civil de Tráfico ha interceptado una imprudencia que ha hecho saltar todas las alarmas por su extrema peligrosidad. Un motorista de 35 años está siendo investigado tras ser detectado por un radar circulando a la escandalosa velocidad de 186 km/h en un tramo de la carretera nacional N-330, en el término municipal de Requena. Esta cifra supone que el vehículo circulaba a más del doble del límite permitido, establecido en 90 km/h para esa vía convencional, rebasando el margen legal en 96 km/h.
Los hechos se produjeron durante un control preventivo del Destacamento de Requena, orientado específicamente a la reducción de la siniestralidad en el colectivo de motociclistas. Las autoridades han subrayado que la N-330 es una vía habitualmente frecuentada por usuarios de dos ruedas y cuenta con un historial de graves siniestros viales, razón por la cual el Equipo de Investigación de Siniestros Viales del Subsector de Tráfico de Valencia mantiene una vigilancia constante en la zona. Tras la detección por el cinemómetro, se procedió a la identificación del varón como presunto autor de un delito contra la seguridad vial.
El exceso de velocidad registrado sitúa la infracción directamente en el ámbito penal, ya que supera en más de 80 km/h el límite en una vía interurbana. Según el artículo 379.1 del Código Penal, el investigado se enfrenta ahora a posibles penas de prisión de tres a seis meses, que podrían sustituirse por multas económicas de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de entre 31 y 90 días. En cualquier caso, la normativa establece de forma imperativa la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo que puede oscilar entre uno y cuatro años.
Las diligencias instruidas por la Guardia Civil ya han sido entregadas en el Juzgado de Guardia de Requena. Este suceso vuelve a poner de manifiesto los riesgos extremos que asumen algunos conductores en carreteras secundarias, donde la velocidad excesiva continúa siendo uno de los factores determinantes en los accidentes mortales. La Benemérita recuerda que el cumplimiento de los límites no es solo una cuestión normativa, sino la principal barrera para proteger la vida de un colectivo tan vulnerable como es el de los motoristas.
