El Ministerio del Interior ha arrojado luz sobre el estado de la seguridad ciudadana en los principales núcleos del Camp de Túria con la publicación del balance definitivo del cuarto trimestre de 2025. Al realizar la comparativa directa entre este último tramo del año (octubre-diciembre) y el tercer trimestre (julio-septiembre), los datos dibujan una comarca a dos velocidades. Mientras que la criminalidad convencional, aquella que se palpa en las calles y portales, ha mostrado signos de contención o descenso en municipios como Bétera, la actividad delictiva en Riba-roja de Túria y Llíria se ha visto condicionada por el repunte de los hurtos y, de forma masiva, por una cibercriminalidad que ya supone el principal motor del crecimiento delictivo en la región.
En el caso de Bétera, el cuarto trimestre de 2025 ha supuesto un respiro moderado en cuanto a la delincuencia tradicional. El municipio, que llegó al mes de septiembre con un acumulado de 796 infracciones penales, cerró el año con un total de 1.054 delitos conocidos. Esto significa que en el cuarto trimestre se registraron 258 infracciones, lo que supone un descenso del 2,6% respecto a las aproximadamente 265 registradas de media en el trimestre anterior. El dato más positivo para los vecinos de las urbanizaciones de Bétera es la caída de los robos con fuerza en domicilios, que han pasado de una media trimestral de 45 casos entre julio y septiembre a los 39 registrados en el último tramo del año, una reducción del 13,3%. Esta bajada compensa el ligero aumento en los delitos de lesiones, que experimentaron un repunte del 8% en el cierre del ejercicio.
Por el contrario, Riba-roja de Túria presenta una dinámica distinta, muy vinculada a su potente sector logístico e industrial. El municipio alcanzó el tercer trimestre con 1.178 delitos acumulados, pero el cierre de año ha elevado la cifra total hasta las 1.593 infracciones. El análisis trimestral revela que entre octubre y diciembre se cometieron 415 delitos, lo que representa un incremento del 5,8% frente a los 392 registrados en el tercer trimestre. Este aumento se concentra especialmente en dos áreas: la sustracción de vehículos, que ha subido un 25% al pasar de 12 a 15 casos mensuales en este último periodo, y los robos con fuerza en establecimientos y naves industriales, que han repuntado un 10,2% debido a la intensa actividad de distribución de la campaña navideña. A pesar de ello, Riba-roja ha logrado mantener a raya los delitos de tráfico de drogas, que se han mantenido estables con apenas 4 intervenciones en el último trimestre.
En la capital de la comarca, Llíria, la estadística refleja una estabilidad casi absoluta en la criminalidad convencional, pero con matices importantes en el tipo de delitos. El municipio cerró el tercer trimestre con un acumulado cercano a los 940 delitos y ha finalizado el año rozando los 1.255, lo que sitúa la actividad del cuarto trimestre en 315 infracciones, apenas un 1,6% por encima del trimestre anterior. Sin embargo, los robos con violencia e intimidación han mostrado una tendencia a la baja, descendiendo de los 12 casos en el tercer trimestre a 9 en el cuarto, una mejora del 25% en la seguridad pública. En el lado opuesto, el tráfico de drogas ha registrado un aumento estadístico del 50%, pasando de 4 a 6 intervenciones policiales, un dato que las autoridades vinculan a la mayor eficacia de los planes de vigilancia específicos activados en el núcleo urbano durante las fiestas de fin de año.
Sin embargo, el factor que realmente altera el balance de 2025 en el Camp de Túria es la cibercriminalidad. Si analizamos la comparativa trimestral en los tres municipios, las estafas informáticas han crecido una media del 20,4% entre el tercer y el cuarto trimestre. En Bétera, los fraudes online registrados han pasado de 55 a 68 casos; en Llíria el salto ha sido de 62 a 76, y en Riba-roja de Túria el incremento es aún mayor, rozando los 90 delitos informáticos solo en el último trimestre frente a los 72 del verano. Este fenómeno es el que impide que las cifras globales de criminalidad desciendan de forma más acusada, ya que mientras los robos físicos se contienen gracias a la presencia policial, el delito se desplaza hacia el entorno digital aprovechando el volumen de compras de final de año.
En conclusión, el balance de criminalidad del cuarto trimestre de 2025 deja un escenario complejo para 2026 en el Camp de Túria. Los vecinos de Bétera, Llíria y Riba-roja de Túria viven hoy en municipios donde el riesgo de sufrir un robo en el domicilio o en la calle es estadísticamente menor que en los meses de verano, con descensos que en algunos casos superan el 13%. No obstante, la seguridad ciudadana se enfrenta al reto de una delincuencia «invisible» que no deja de crecer y que ya representa casi uno de cada cuatro delitos denunciados en la comarca.
Los datos del Ministerio del Interior confirman que, aunque las calles están más vigiladas, la prevención debe ahora reforzarse en el ámbito de las nuevas tecnologías para frenar una tendencia que empaña las buenas cifras de la criminalidad convencional.
