El Ayuntamiento de Algemesí ha sacado a información pública la actualización del Plan de Actuación Municipal ante el riesgo de inundaciones (PAM-IN), un documento que radiografía con detalle la vulnerabilidad del municipio frente a episodios de lluvias intensas y posibles desbordamientos.
El plan, aprobado en pleno el pasado 26 de febrero, podrá consultarse durante un mes y marca la hoja de ruta de actuación ante uno de los riesgos naturales más relevantes en la Ribera Alta.
El documento deja una conclusión clara desde sus primeras páginas: el riesgo de inundación afecta de manera generalizada a todo el término municipal. No se trata de zonas puntuales o aisladas, sino de una exposición amplia que alcanza a la práctica totalidad del núcleo urbano y su entorno. Algemesí, con una población cercana a los 28.000 habitantes, aparece así como un municipio estructuralmente condicionado por este riesgo.
Uno de los aspectos más llamativos del plan es la identificación detallada de todos los núcleos y sectores urbanos afectados. El casco urbano se divide en nueve sectores —del Sector 1 al Sector 9— y todos ellos figuran como zonas con afectación por inundaciones. A estos se suman otros barrios y áreas como El Raval y El Carrascalet, así como los diseminados del noreste y noroeste del término municipal, donde el riesgo también está presente, aunque en algunos casos se limita a los accesos. En la práctica, el mapa que dibuja el plan es el de un municipio en el que no existen áreas urbanas completamente ajenas a la amenaza del agua.
Infraestructuras
Esta exposición no solo afecta a las viviendas, sino también a las principales infraestructuras de movilidad. El plan recoge que todas las carreteras relevantes que atraviesan o conectan Algemesí presentan algún grado de afectación en caso de inundación. Es el caso de la autopista AP-7 y de vías clave como la CV-42, CV-512, CV-515, CV-523 o CV-525, lo que implica que en episodios graves podrían producirse problemas de acceso o incluso aislamiento parcial del municipio. A ello se suma la red de caminos rurales, muchos de ellos también vulnerables, y el transporte público: tanto la línea de cercanías València-Alicante como múltiples paradas de autobús se encuentran en zonas potencialmente inundables.
Población vulnerable
El plan pone especial énfasis en la población más vulnerable. A partir de los datos de servicios sociales, identifica de forma pormenorizada a las personas con movilidad reducida en cada sector urbano. Solo en el Sector 7 se contabilizan 335 personas en esta situación, mientras que en el Sector 5 hay 275, en el Sector 4 otras 278 y en el Sector 6 un total de 264. El resto de sectores también presentan cifras relevantes: 234 en el Sector 1, 199 en el Sector 2, 231 en el Sector 3, 147 en el Sector 8 y 271 en el Sector 9. A estas se suman 139 personas en El Raval y 43 en El Carrascalet. En conjunto, el documento evidencia que varios miles de vecinos requerirían atención específica en caso de evacuación o emergencia, lo que obliga a planificar con precisión los recursos necesarios
Otro de los puntos clave del plan es la vulnerabilidad de los servicios básicos. El sistema de abastecimiento de agua potable, gestionado por Aguas de Valencia, incluye pozos y depósitos municipales que también están ubicados en zonas con riesgo de inundación. Lo mismo ocurre con la red de saneamiento, que cubre todo el casco urbano, y con la estación depuradora (EDAR), que presta servicio tanto a Algemesí como a Albalat de la Ribera y que también podría verse afectada. En paralelo, la red eléctrica, con varias líneas de alta tensión que atraviesan el término municipal y numerosos transformadores distribuidos por el casco urbano, se sitúa igualmente en zonas vulnerables, lo que abre la puerta a posibles cortes de suministro en situaciones extremas.
El documento también detalla otros elementos estratégicos, como la red de hidrantes —con más de un centenar de puntos operativos—, el sistema de recogida de residuos o la ubicación del ecoparque municipal, todos ellos incluidos en el análisis de riesgo. El objetivo es disponer de un inventario completo de medios y recursos que permita actuar con rapidez y eficacia ante cualquier incidente.
La respuesta a las emergencias
En cuanto a la organización de la respuesta, el plan establece una estructura jerárquica clara encabezada por la alcaldía, que asume la dirección en caso de emergencia. A partir de ahí se articula el Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL), el puesto de mando avanzado, el gabinete de información y los distintos servicios operativos, además de la coordinación con el Centro de Emergencias de la Generalitat. Este esquema busca garantizar una respuesta ordenada y coordinada en escenarios que pueden evolucionar con rapidez.
El plan distingue además entre distintas fases de actuación. En la fase de preemergencia se activa la vigilancia ante avisos meteorológicos adversos, mientras que en la fase de emergencia se movilizan todos los recursos disponibles, pudiendo incluir evacuaciones, cortes de tráfico o medidas de protección a la población. También se contemplan los protocolos de aviso a la ciudadanía, la reposición de servicios básicos tras la emergencia y el retorno a la normalidad.
El plan también detalla los canales y sistemas previstos para avisar a la población en caso de emergencia, una cuestión clave para reducir riesgos. La comunicación se articulará a través del gabinete de información municipal, en coordinación con el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat, utilizando diferentes vías como avisos oficiales, megafonía, medios de comunicación y sistemas de alerta a la ciudadanía. El objetivo es garantizar que la información llegue de forma rápida, clara y fiable, indicando instrucciones concretas sobre cómo actuar, posibles evacuaciones o zonas a evitar, especialmente en los momentos críticos de una inundación.
Zonas críticas
Otro de los elementos fundamentales es la identificación de puntos críticos, como zonas de posible desbordamiento, áreas de vigilancia o tramos conflictivos en vías de comunicación. Aunque muchos de estos detalles se desarrollan en la cartografía anexa, el plan deja claro que existen múltiples puntos sensibles que requieren seguimiento continuo.
El PAM-IN de Algemesí no funciona de manera aislada, sino que se integra en el Plan Especial ante el riesgo de inundaciones de la Comunitat Valenciana. Esto implica que, en caso de que la emergencia supere la capacidad de respuesta municipal, se activarán recursos autonómicos para reforzar la intervención. La coordinación entre administraciones se convierte así en un elemento clave del sistema de protección civil.
